Matemáticas 3 primaria: el curso de las tablas

Tercero de Primaria trae números hasta el 9999, medidas nuevas, números romanos y los primeros problemas de multiplicar y dividir. Pero si hay que quedarse con una sola cosa, es esta: 3.º es el curso de las tablas. Al terminarlo deberían salir sin pensar, porque en 4.º la división las da por sabidas y ya nadie se para a repasarlas.
Qué se aprende en matemáticas 3 primaria
Con 3.º empieza el segundo ciclo de Primaria (3.º y 4.º). Para ese ciclo, el Real Decreto 157/2022 amplía los números hasta el 9999, añade la multiplicación y la división «como reparto y partición», las fracciones propias con denominador hasta 12, las unidades de medida (km, m, cm, mm; kg, g; l y ml), la duración de periodos de tiempo, el perímetro, la moda y las primeras ideas de probabilidad. Y dice de forma expresa: «Construcción de las tablas de multiplicar apoyándose en número de veces, suma repetida o disposición en cuadrículas».
La guía de contenidos básicos de la Comunidad de Madrid, que baja ese ciclo a cursos, coloca en 3.º contar hasta el 9999, los múltiplos de 5, 25 y 50, la numeración romana, la multiplicación y la división con sus términos, el sistema métrico con sus abreviaturas y la duración de periodos de tiempo. Las fracciones y los números decimales aparecen en su lista de 4.º. Entre sus indicadores para el ciclo hay una frase muy corta: «Conoce y construye las tablas de multiplicar».
Es un curso con muchos temas. Pero no todos pesan igual, y conviene que en casa sepas cuál sostiene a los demás.
Por qué 3.º es el curso de las tablas
Mira cómo se resuelve una división típica de 4.º, 952 : 7, en la caja:
- ¿Cuántas veces cabe 7 en 9? Una. 7 × 1 = 7, sobran 2.
- Bajo el 5: 25. ¿Cuántas veces cabe 7 en 25? Tres, porque 7 × 3 = 21 y 7 × 4 = 28 ya se pasa. Sobran 4.
- Bajo el 2: 42. ¿Cuántas veces cabe 7 en 42? Seis. 7 × 6 = 42, sobra 0.
- Resultado: 136.
En una sola división, el niño ha tenido que consultar la tabla del 7 cuatro veces, y una de ellas al revés: buscar qué producto se acerca a 25 sin pasarse. Si cada consulta le cuesta diez segundos de contar con los dedos, a mitad de la cuenta ya ha olvidado lo que estaba haciendo. No es que no entienda la división. Es que las tablas no le dejan sitio en la cabeza para pensar en ella.
Por eso el objetivo de 3.º no es «conocer» las tablas, sino tenerlas automatizadas: que 7 × 6 salga igual de rápido que el nombre de un amigo. En 4.º, la maestra explicará la división suponiendo que eso ya está. Y si no lo está, ese curso se hace muy cuesta arriba.
Son menos de las que parecen
Diez tablas de diez multiplicaciones suenan a cien cosas que memorizar. No lo son. La tabla del 1 y la del 10 no hay que estudiarlas. La del 2 es el doble y la del 5 sale contando de cinco en cinco, y muchos niños las traen de 2.º. Y gracias a que el orden de los factores no altera el producto, 8 × 3 y 3 × 8 son la misma multiplicación.
Si se quitan esas cuatro tablas y se cuenta cada pareja una sola vez, de las tablas del 3, 4, 6, 7, 8 y 9 quedan 21 multiplicaciones de verdad nuevas. Veintiuna para todo un curso. Díselo así a tu hijo: es un número que se puede abarcar. En la tabla pitagórica se ve muy bien, porque la mitad de la cuadrícula repite la otra mitad, y en la propiedad conmutativa tienes cómo enseñarlo con garbanzos y un papel cuadriculado.
Un orden que funciona a lo largo del curso
Cada libro tiene su secuencia, y la del colegio manda. Pero si te preguntas en qué punto debería estar tu hijo, esta es una progresión habitual:
| Momento | Tablas | Lo que se busca |
|---|---|---|
| Primer trimestre | 2, 5, 10, y después 3 y 4 | Entender que multiplicar es repetir grupos |
| Segundo trimestre | 6, 7, 8 y 9 | Las que cuestan, con trucos que se apoyan en las anteriores |
| Tercer trimestre | Todas mezcladas | Salteadas y rápidas, y leídas al revés para dividir |
La última fila es la que más familias se saltan. Saberse cada tabla por separado, en orden, no es lo mismo que saberse 6 × 8 cuando aparece sola en medio de un problema. Para ese paso tienes ideas en tablas de multiplicar salteadas, y para las difíciles, en cómo aprender la tabla del 7 y trucos para la tabla del 8.
Cómo saber si las tablas están automatizadas
«Se las sabe» puede querer decir cosas muy distintas. Esta prueba de cinco minutos te dice dónde está de verdad. Prepara diez multiplicaciones desordenadas de las tablas del 3 al 9 y pregúntalas en voz alta, de una en una:
- Contesta en unos tres segundos y acierta: esa multiplicación está automatizada.
- Acierta, pero tarda o mueve los labios: la sabe calcular, no recordar. Le falta repetición, no explicación.
- Recita la tabla desde el principio para llegar: se sabe la canción, no la multiplicación. Hay que practicarla salteada.
- Falla o no sabe empezar: esa tabla necesita volver a construirse, con grupos o con una cuadrícula.
Apunta en qué multiplicaciones duda. Casi siempre son las mismas cinco o seis, y practicar solo esas rinde mucho más que repasar la tabla entera. Después haz la misma prueba al revés: «¿cuánto es 42 entre 6?». Si también sale, está lista para 4.º.
Practica las tablas salteadas
Cada tabla del 1 al 12 para practicar con estrellas. El diploma de oro pide las tablas del 1 al 10 contra reloj. Gratis.
Multiplicar por una cifra y las primeras divisiones
A la vez que las tablas, en 3.º llega la multiplicación en vertical por una cifra, como 243 × 3. Es una cuenta amable: 3 × 3 = 9, 3 × 4 = 12 (me llevo una), 3 × 2 = 6 más 1, 7. Resultado, 729. Lo que sí exige es la tabla: en una multiplicación de tres cifras hay tres consultas seguidas. Tienes el paso a paso en multiplicar por una cifra.
La división aparece primero como reparto: 24 caramelos entre 4 niños, 6 para cada uno. Y enseguida con resto: 25 entre 4 da 6 y sobra 1. Muchos colegios empiezan ya la caja de la división con divisor de una cifra al final de 3.º; otros esperan a 4.º. En los dos casos, todo se resume en la misma pregunta: ¿cuántas veces cabe? Y esa pregunta se contesta con la tabla.
Números hasta 9999, medidas, horas y romanos
El resto del curso pide sobre todo orden. Los números de cuatro cifras se leen bien si el niño ya domina las centenas: 4072 son 4 millares, 0 centenas, 7 decenas y 2 unidades, y el cero es el que más se olvida al escribir. El cálculo mental se estira a centenas exactas, como 340 + 200 o 800 − 300; lo contamos en cálculo mental en tercero.
Con las medidas aparecen muchas unidades nuevas de golpe. Lo que más ayuda es relacionarlas con algo conocido: un litro es el brik de leche, un kilo es el paquete de harina, un kilómetro es lo que hay del portal al colegio (o lo que sea en vuestro caso). Las horas pasan a minutos y a calcular duraciones: si la película empieza a las 17:40 y dura 95 minutos, termina a las 19:15. Y los números romanos, que a muchos niños les encantan porque parecen un código secreto, se practican solos mirando relojes, capítulos de libros y placas de calles.
Problemas: elegir la operación
Con cuatro operaciones en juego, los problemas de 3.º se vuelven más difíciles aunque los números sean pequeños. Ya no basta con sumar todo lo que aparece. El currículo lo recoge como «reconocimiento de qué operaciones simples son útiles» para cada situación, y es justo lo que más cuesta.
El hábito que más ayuda es leer primero la pregunta y después los datos. Si la pregunta es «¿cuánto le toca a cada uno?», ya sabes que se reparte. Mira estos dos: «Hugo tiene 4 cajas con 6 cromos cada una, ¿cuántos cromos tiene?» y «Hugo tiene 24 cromos y los guarda en 4 cajas iguales, ¿cuántos caben en cada una?». Los mismos números, la misma tabla, y operaciones contrarias: 4 × 6 = 24 en el primero y 24 : 4 = 6 en el segundo. Lo desarrollamos en problemas de matemáticas de tercero, con ejemplos de horas, de dinero y de reparto.
Si algo de 2.º todavía cojea
Hay niños que llegan a 3.º con las sumas y restas llevando aún inseguras. Es frecuente, sobre todo con la resta, y conviene no taparlo con tablas. La multiplicación en vertical lleva dentro sumas con llevada (en 243 × 3 hay que sumar la que me llevo al 6), y la división lleva dentro restas. Lo que no se asentó en 2.º reaparece, disfrazado, dentro de las cuentas nuevas.
Una forma rápida de saberlo: pídele tres restas como 503 − 278, 640 − 195 y 812 − 467. Si dos de las tres le salen bien y sin ayuda, puede seguir. Si no, dedica las primeras semanas del curso a repasar la resta con llevadas (las fichas de sumas y restas en vertical van de dos a cuatro cifras) mientras en clase empiezan las tablas del 2 y del 5, que son sencillas. Ese pequeño desfase se recupera bien en octubre. En marzo cuesta bastante más.
Con las tablas pasa algo parecido. Si un niño se atasca en la del 6 o la del 7 durante semanas, casi nunca es falta de memoria. Suele faltar una pieza anterior: la del 3 o la del 5 no están firmes, o no ha entendido que 6 × 7 son seis grupos de siete y no un número que hay que adivinar. Volver un escalón atrás ahorra mucho tiempo.
Qué hacer en casa durante 3.º
Si solo puedes dedicarle diez minutos al día, que casi todos sean para las tablas. El resto del temario lo trabaja bien la clase, pero la automatización necesita repeticiones cortas y frecuentes que el horario escolar no siempre da.
- Lunes a jueves: cinco minutos de las multiplicaciones que fallaron en la prueba, y cinco minutos mezcladas con las que ya sabe.
- Viernes: la misma prueba de diez multiplicaciones. Apunta cuántas salen en tres segundos y deja que vea cómo sube el número semana a semana.
- Cuando una tabla esté firme: pásala a la división. 56 entre 8 es la tabla del 8 leída al revés.
Y vigila una cosa: si en marzo la tabla del 2 o la del 5 todavía no salen solas, vuelve a ellas antes de seguir. Todos los trucos para las difíciles se apoyan en las fáciles. Esta misma tarde puedes hacer la primera prueba: diez multiplicaciones salteadas, un lápiz y una hoja para anotar las que dudan.
