Inicio › Blog › Para docentes
Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 6 min de lectura · Para docentes

Para qué sirven las regletas Cuisenaire en Primaria

Regletas Cuisenaire sin marcas: dos rojas forman una rosa y dos rosas forman una marrón, con el texto el doble

En casi todos los colegios hay una caja de regletas en algún armario, y en muchos se usan dos semanas en 1.º y se guardan. Es una pena, porque sirven para casi toda la aritmética de Primaria. Y su rasgo más raro, que no tienen marcas para contar, es justo lo que las hace útiles.

Qué son las regletas, y lo que no tienen

Son diez barritas de colores, de 1 a 10 centímetros de largo, que representan los números del 1 al 10. Las ideó Georges Cuisenaire, maestro en la escuela de Thuin (Bélgica), que registró el material en 1951 y en 1952 publicó un folleto para explicar a los maestros cómo usarlo. Lo cuentan Josefa Dólera Almaida y Dolores Carrillo Gallego, de la Universidad de Murcia, en un artículo de la revista Cabás sobre cómo llegaron a España: las presentó en Madrid Caleb Gattegno, en marzo de 1955.

Lo importante es lo que no tienen: marcas. La regleta rosa mide 4 centímetros, pero no tiene cuatro cuadraditos dibujados. Un niño no puede contar en ella. Si quiere saber cuánto vale, tiene que compararla con otras: dos rojas la igualan, cuatro blancas también. Esa es la idea de fondo de este artículo. Gattegno lo resumía así, según el mismo artículo: las regletas son potentes porque ponen de relieve las relaciones y las estructuras.

Para qué sirven las regletas: los usos en el aula

  1. Descomponer números. Se pone la naranja y se buscan todos los trenes de dos regletas que la igualan: amarilla y amarilla, negra y verde clara, marrón y roja, azul y blanca, verde oscura y rosa. Son los amigos del 10, encontrados con las manos. Lo tienes en qué son los amigos del 10.
  2. Sumar y restar sin contar. Sumar es poner dos regletas en tren y buscar la que mide lo mismo. Restar es buscar la que falta. El paso de la decena se ve poniendo la naranja al lado del tren; está en sumar con regletas.
  3. Dobles y mitades. Dos rojas son una rosa, dos rosas son una marrón. Sin decir una palabra sobre el 2, el 4 y el 8, el alumno ve que cada una es el doble de la anterior.
  4. Multiplicar. Tres rosas apiladas forman un rectángulo de 3 por 4. La multiplicación deja de ser una suma larga y se convierte en una figura, como explica multiplicar con regletas.
  5. Dividir. ¿Cuántas rojas caben en la marrón? Cuatro. Eso es 8 : 2 = 4, y si no caben exactas, el hueco es el resto. Lo desarrolla dividir con regletas.
  6. Fracciones. Si la naranja vale 1, la amarilla vale un medio. Si la marrón vale 1, la roja vale un cuarto. Cambiar qué regleta es la unidad es la mejor preparación para las fracciones; tienes los juegos en regletas Cuisenaire fracciones.

Como ves, no es un material de 1.º. Gattegno, que fue quien las difundió por medio mundo, las usaba también con alumnos mayores para fracciones, áreas y progresiones.

La ventaja de no tener cuadraditos

Compara con los cubos encajables. Si un niño tiene una torre de 7 cubos y otra de 5, sabe sumar: cuenta todos los cubos, uno a uno. Llega a 12 y ha acertado, pero no ha aprendido nada nuevo. Ha contado.

Con regletas no puede. Tiene la negra y la amarilla en tren y tiene que encontrar qué regleta o qué tren mide lo mismo. La naranja se queda corta; le falta la roja. Así que 7 + 5 es una naranja y una roja: 10 + 2. Ha tenido que pensar en relaciones, y en el camino ha descubierto el paso por la decena.

Es también su dificultad. Un alumno que aún no asocia cada color a un número se pierde, y al principio necesita las blancas para medir. No pasa nada: es una fase. Cuando el color ya le dice el número, deja de medir solo. Los colores no son caprichosos y se aprenden por familias; lo explicamos en regletas Cuisenaire colores.

Del material a la práctica, con tu clase

Cuando la idea está entendida, toca automatizar. Crea tu clase gratis y sigue el progreso de cada alumno en sumas, restas y tablas.

Crear mi clase

Cuándo no son la mejor opción

Las regletas llegan hasta donde llega la mesa. Para números de dos cifras hay que hacer trenes de naranjas, y para 47 + 38 la mesa se llena. A partir de ahí, para el valor posicional y las llevadas con números grandes, funcionan mejor los bloques de base 10 o el ábaco, porque representan una decena con una sola pieza. Lo explicamos en cómo se usa el ábaco.

Tampoco son el mejor material para automatizar. Sirven para entender por qué 7 + 5 = 12; para que el resultado salga sin pensar, hace falta práctica sin material.

Cómo empezar: juego libre primero

Gattegno insistía en una primera fase de juego libre, y en la presentación de Madrid de 1955, según el artículo de Cabás, los niños asociaron cada color a su número después de jugar libremente con las regletas, ordenándolas y clasificándolas. Dale a tu clase dos o tres sesiones así antes de proponer nada: que hagan escaleras, que construyan, que descubran solos que dos amarillas igualan una naranja.

Gattegno también recomendaba material abundante: unas diez cajas para un grupo de diez a doce alumnos, para que nadie sintiera que se le acababan las piezas. En un aula real puede que no llegues a tanto, pero sí conviene que cada pareja tenga su caja. Una caja para toda la clase, en la mesa de la maestra, no sirve.

El currículo lo respalda. El Real Decreto 157/2022 dice que el área de Matemáticas debe abordarse de forma experiencial, «concediendo especial relevancia a la manipulación, en especial en los primeros niveles».

Preguntas frecuentes

¿Desde qué edad se pueden usar las regletas?

El juego libre con regletas funciona ya en Educación Infantil, para ordenar y comparar longitudes. Para sumar, restar y descomponer encajan en 1.º y 2.º, y para multiplicar, dividir y fracciones se siguen usando en 3.º y 4.º, e incluso después.

¿Valen las regletas de cartulina o las digitales?

Para empezar, mejor de madera o plástico: el niño tiene que poder ponerlas en tren y comparar con las manos. Las de cartulina recortada sirven para llevar a casa, y las digitales son útiles en la pizarra digital para que toda la clase vea lo mismo, pero no sustituyen a las de verdad.

¿Hay que aprenderse los colores de memoria antes de usarlas?

No. Los colores se aprenden usándolas, y al principio se puede medir con las blancas. Ayuda saber que van por familias: las rojizas son 2, 4 y 8, las verdes y la azul son 3, 6 y 9. Con esa pista se aprenden mucho antes que como una lista de diez colores sueltos.