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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 6 min de lectura · Para familias

Cómo ayudar a aprender las tablas: cinco minutos al día

Una semana de lunes a domingo con cinco minutos de tablas cada día frente a una sola hora el domingo

El domingo por la tarde, una hora sentados con la tabla del 7 y el niño llorando. Es una escena muy común y casi nunca funciona. Las tablas no se aprenden por aguante, se aprenden volviendo a ellas muchas veces, un poco cada vez. Cinco minutos al día durante tres semanas dejan más que tres domingos enteros.

Por qué cinco minutos valen más que una hora

Una multiplicación se queda en la memoria cuando el niño tiene que recuperarla varias veces, en días distintos, con un poco de olvido entre medias. Si la repite veinte veces seguidas el domingo, el lunes la sabe; el jueves, ya no. Si la recupera un par de veces al día durante una semana, al cabo de un mes sigue ahí.

Esto no es una manía de maestra. Una revisión de diez técnicas de estudio, que resumió la Association for Psychological Science, dio la nota más alta a dos: repartir la práctica en el tiempo y ponerse a prueba, en lugar de releer. Para ayudar a aprender las tablas en casa, eso se traduce en dos reglas: poco rato muchos días, y preguntar en vez de recitar.

Ocho ideas para ayudar a aprender las tablas en casa

1. Engánchalo a algo que ya hacéis. Un rato de tablas que hay que sacar de la nada acaba no haciéndose. Uno pegado a una rutina, sí. En el coche de camino al colegio, mientras se pone la mesa, en la cola del súper o mientras se lava los dientes. Cinco minutos caben en cualquier sitio, y fuera de la mesa de estudio pesan mucho menos.

2. Pregunta salteado y de palabra. «¿Seis por ocho?», «¿siete por cuatro?». Recitar la tabla en orden sirve para empezar, pero lo que fija es tener que sacar el resultado sin la retahíla. Lo explicamos en tablas de multiplicar salteadas.

3. Cuando falla, di la respuesta y vuelve a ella enseguida. Nada de sermones. «Seis por ocho, cuarenta y ocho», y sigues. Dos o tres preguntas después, vuelves a preguntar seis por ocho. Y al final de los cinco minutos, otra vez. Ese ir y volver es justo lo que la memoria necesita.

4. Una caja para las difíciles. Escribe en tarjetas las multiplicaciones que más se resisten. Cada día sacáis cinco o seis. Las que salen sin pensar pasan a un segundo montón que se repasa una vez por semana. Las que no, se quedan en la caja. Ver cómo la caja se vacía motiva más que cualquier premio.

5. Deja que te pregunte él a ti. Y equivócate de vez en cuando. Para corregirte tiene que saber el resultado, y a los niños les encanta pillar a un adulto. Es la misma práctica con los papeles cambiados.

6. Cuenta las que sabe, no las que falla. En una tabla pitagórica en la nevera, colorea cada multiplicación que ya sale sola. Ver cómo se llena el cuadro le dice a tu hijo que avanza, aunque aún queden huecos.

7. Gira las multiplicaciones. 8 × 6 y 6 × 8 son la misma. Si lo tiene claro, de las cien casillas de la tabla pitagórica 45 son parejas repetidas, casi la mitad. Pregúntalas de las dos formas.

8. Termina cuando va bien. Mejor parar con un acierto y ganas de más que alargar hasta el primer enfado. Mañana hay otros cinco minutos.

Una semana de tablas, día a día

Un ejemplo con la tabla del 6, si las del 2, 3, 4 y 5 ya están más o menos firmes:

  • Lunes: la tabla cantada una vez y las fáciles salteadas.
  • Martes: 6 × 6, 6 × 7, 6 × 8 y 6 × 9, que son las nuevas de verdad.
  • Miércoles: esas cuatro mezcladas con las del lunes.
  • Jueves: la caja de las difíciles y las giradas: 7 × 6, 8 × 6.
  • Viernes: la tabla del 6 entera salteada, y él te pregunta a ti.
  • Fin de semana: descanso, o una partida a algún juego de tablas si le apetece.

La semana siguiente, la del 6 no desaparece: entra en la mezcla con las anteriores mientras empezáis otra. El orden de las tablas y cuál conviene aprender antes lo tienes en cómo aprender las tablas de multiplicar, y si prefiere jugar, hay ideas en juegos para aprender las tablas.

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Practicar ahora

Lo que no ayuda, aunque lo parezca

Copiar la tabla diez veces en el cuaderno. Se escribe sin pensar, mirando la línea de arriba, y no hay que recuperar nada de la memoria. Ocupa mucho tiempo y deja poco.

Comparar con el hermano o con los compañeros. Cada niño tiene su ritmo, y la comparación solo añade presión a algo que ya cuesta. Tampoco ayuda el cronómetro demasiado pronto: la velocidad llega cuando la respuesta ya está, no antes.

Y por último, saltarse el porqué. Antes de memorizar, tu hijo tiene que saber que 6 × 4 son cuatro grupos de seis. El Real Decreto 157/2022 pide construir las tablas apoyándose en el número de veces, la suma repetida o la disposición en cuadrículas, y lo sitúa en el segundo ciclo, 3.º y 4.º. Muchos colegios empiezan ya en 2.º; depende del colegio. Si tu hijo entiende lo que es multiplicar, los cinco minutos diarios rinden el doble.

Para empezar mañana

Elige una rutina diaria, la del coche o la de la cena, y pregunta cinco multiplicaciones salteadas de la tabla que están dando en clase. Apunta en un pósit las que falle. Pasado mañana, empieza por esas. Con eso ya tienes la caja de las difíciles en marcha. Cuando una tabla ya salga, practicad la vuelta con las tablas de dividir: es la misma tabla leída al revés, y la refuerza.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda un niño en aprender todas las tablas?

Depende mucho del niño y del colegio. Con práctica corta casi diaria, muchos niños tienen una tabla nueva en una o dos semanas, y todas en un curso escolar. Lo que más alarga el proceso no es la dificultad, sino dejar de repasar las tablas viejas.

¿Qué hago si se enfada cada vez que le pregunto las tablas?

Baja el listón. Pregunta tres multiplicaciones que seguro sabe y una nueva, y para. Cambia el sitio: en el coche, sin mesa ni cuaderno, suele haber menos tensión. Y deja que sea él quien te pregunte algunos días. Si el enfado sigue semanas, coméntalo con el tutor.

¿Tiene que saberse las tablas en orden y también salteadas?

En orden ayuda al principio, porque da un punto de apoyo. Pero lo que se usa en las divisiones, en las fracciones y en los problemas es la multiplicación suelta. Si solo sabe la retahíla, tendrá que recitar desde el principio cada vez, y eso es lento y propenso a errores.

¿Hay que practicar las tablas en vacaciones?

Un poco sí, porque lo que no se usa se olvida, y septiembre se nota. No hace falta hacer fichas: con preguntar unas pocas multiplicaciones dos o tres veces por semana, en el coche o en la playa, se mantiene casi todo lo aprendido.