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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 4 min de lectura · Tablas de multiplicar

Para qué sirven las tablas de multiplicar (más allá del examen)

La división 252 : 6 = 42 con la multiplicación 6 × 4 = 24 que hace falta en el primer paso destacada en verde

«¿Y para qué tengo que saberme las tablas si el móvil tiene calculadora?» Es una pregunta razonable y merece una respuesta mejor que «porque lo pide la maestra». Las tablas no sirven tanto para multiplicar como para todo lo que viene después.

Para qué sirven las tablas: dejar sitio en la cabeza

Cuando hacemos una cuenta de varios pasos, guardamos datos en la memoria de trabajo: la cifra que hemos bajado, lo que nos llevamos, en qué paso vamos. Ese espacio es pequeño. Si además hay que calcular cuánto es 6 × 4 sumando 6 + 6 + 6 + 6, el sitio se llena y algo se cae.

El investigador Ángel Alsina estudió a 94 niños españoles de 7 y 8 años y encontró una relación «importante y consistente» entre esa capacidad de la memoria y el rendimiento en cálculo. En su artículo ¿Por qué algunos niños tienen dificultades para calcular? (Alsina, 2007) recoge además estudios anteriores que muestran que el cálculo se interrumpe cuando esa parte de la memoria se sobrecarga. Es lo que les pasa a los adultos cuando intentan recordar un número de teléfono mientras alguien les habla: no es que no sepan, es que no cabe. Una tabla automatizada no ocupa sitio: el resultado sale sin calcular, y la memoria queda libre para lo demás.

Un ejemplo: la división 252 : 6

Mira lo que tiene que hacer un niño de 4.º para resolver esta división en la caja:

  1. Mirar 25 y buscar cuántas veces cabe el 6: 6 × 4 = 24.
  2. Restar: 25 − 24 = 1.
  3. Bajar el 2 y formar 12.
  4. Buscar cuántas veces cabe el 6 en 12: 6 × 2 = 12. Resto 0.

Resultado: 42. Son cuatro pasos, y en dos de ellos hace falta la tabla. En una división de dos cifras en el divisor, como las de 5.º, la tabla aparece en cada paso y además hay que probar varios números antes de dar con el bueno. Con la tabla del 6 automatizada, la división de arriba son treinta segundos. Sin ella, en el paso 1 el niño empieza a recitar «6, 12, 18, 24, 30...» y, cuando por fin llega, ya no se acuerda de si había bajado el 2 o no. No falla la división; falla la tabla, y arrastra todo lo demás. Por eso la prueba de la división sale tantas veces mal en niños que «saben dividir».

Tablas automatizadas, cabeza libre

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Lo que viene después: fracciones, problemas y dinero

En 5.º y 6.º las tablas aparecen por todas partes, casi siempre escondidas. Para simplificar 24/36 hay que ver que los dos números están en la tabla del 12, o al menos en la del 6 y la del 4. Para encontrar fracciones equivalentes hay que multiplicar arriba y abajo por el mismo número. Para saber cuánto cuestan 3 cuadernos de 4 € no se saca el móvil en la papelería.

Y está el control de los resultados: quien sabe que 7 × 8 = 56 ve enseguida que 7 entradas de 8 € no pueden costar 87 €, aunque se haya equivocado al teclear. La calculadora da un número; la tabla dice si ese número tiene sentido.

Lo que no significa

Que las tablas sirvan no quiere decir que basten la repetición y el cronómetro. El mismo estudio de Alsina concluye que la ayuda a los niños con dificultades de cálculo no debe basarse en la repetición ni en la práctica sin sentido. Primero entender qué es multiplicar; luego automatizar con práctica variada, salteada y corta. Si tu hijo sufre con las tablas, las sesiones de cinco minutos de tablas de multiplicar con TDAH funcionan con casi cualquier niño. Hoy mismo, cuando vuelva a preguntar para qué sirven, proponle una división de la caja y que la haga dos veces: una con la tabla delante y otra sin ella. Él mismo notará la diferencia.

Preguntas frecuentes

¿Siguen siendo necesarias las tablas si hay calculadora?

Sí. La calculadora resuelve una multiplicación suelta, pero no ayuda en medio de una división en la caja, al simplificar una fracción ni al comprobar si un resultado tiene sentido. Para todo eso hace falta que la tabla salga sola.

¿Hasta qué tabla hay que saberse?

En la mayoría de los colegios, hasta la del 10. Las del 11 y el 12 se trabajan a veces como ampliación. Lo que más cuenta es que las del 6, 7, 8 y 9 estén automatizadas, porque son las que más aparecen en las divisiones.

¿Qué pasa si mi hijo llega a 5.º sin saberse las tablas?

Todavía está a tiempo, pero lo notará en divisiones y fracciones. Conviene detectar qué multiplicaciones concretas fallan, que suelen ser pocas, y trabajarlas en sesiones cortas antes de seguir con temas nuevos.