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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 10 min de lectura · Para docentes

Método ABN opiniones: ventajas y desventajas reales

Comparación de un estudio de 2022: en cálculo mental el grupo ABN saca 13,21 frente a 9,18; en cálculo escrito el grupo tradicional saca 16,71 frente a 15,38

Pocas cosas dividen tanto un claustro como el ABN. Quien lo defiende habla de niños que calculan de cabeza con soltura; quien lo critica, de alumnos que llegan a otro centro o a la ESO sin saber hacer una cuenta en vertical. Lo interesante es que las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Este artículo ordena lo que dicen las fuentes, separa los datos de las impresiones y te deja con una decisión más informada.

Por qué las opiniones chocan tanto

El ABN no es una moda pequeña. Jaime Martínez Montero, su creador, escribía en 2018 en la revista Padres y Maestros que el método lo seguían más de doscientos mil niños, sobre todo en España. Es una estimación del propio autor, no un censo oficial, pero da idea de la escala: casi cualquier docente de Primaria ha trabajado con ABN, ha recibido alumnos que lo traían o ha tenido que explicar a una familia por qué el cuaderno no se parece al suyo.

Las opiniones chocan porque cada lado mira una parte distinta del alumno. Quien ve a un niño de 3.º resolver 485 − 198 en una rejilla de cuatro pasos tiene razón al decir que entiende los números. Quien ve a ese mismo niño en 1.º de ESO, delante de una división en vertical que quizá no ha hecho nunca, también tiene razón al decir que le falta algo. Si necesitas antes una explicación de cómo funciona el método, la tienes en qué es el método ABN. Aquí vamos a los argumentos.

A favor: el cálculo mental

Es la ventaja con más respaldo. En un estudio comparativo de cálculo mental y escrito en tercer ciclo publicado en la revista INFAD en 2022 (Canto López, Manchado Porras, Mera Cantillo, Piñero Charlo, Aragón Mendizábal y Delgado Casas) participaron 245 alumnos de 5.º y 6.º: 106 que habían aprendido con ABN y 139 con el método tradicional. En cálculo mental, el grupo ABN obtuvo una media de 13,21 frente a 9,18, una diferencia estadísticamente significativa.

Tiene lógica. En ABN cada fila de una rejilla es un cálculo que el alumno hace de cabeza, así que durante seis cursos practica cálculo mental cada vez que hace una cuenta. Lo explicamos con más detalle en cálculo mental ABN. El propio Martínez Montero, en su balance de seis cursos de aplicación, cuenta que el dominio del cálculo mental fue un efecto que no esperaban: el método se diseñó para que los alumnos comprendieran las operaciones y resolvieran mejor los problemas.

En contra: el cálculo escrito

El mismo estudio de 2022 midió también el cálculo escrito, y ahí el resultado se dio la vuelta: el grupo tradicional obtuvo 16,71 frente a 15,38 del grupo ABN, también con una diferencia significativa. Es un dato que rara vez aparece en las presentaciones del método y que conviene conocer.

El estudio no explica la causa, así que hay que tener cuidado con las conclusiones. Una hipótesis razonable es que los alumnos tradicionales llevan años entrenando justo ese formato, y que la rejilla, más larga, da más ocasiones de error en una prueba con tiempo. Pero es una hipótesis. Lo que sí se puede decir es que ABN no gana en todo, y que las dos cosas, más cálculo mental y algo menos de cálculo escrito, pueden darse en el mismo grupo de alumnos.

A favor: cada alumno llega por su camino

En la cuenta tradicional solo hay una manera de hacer la operación, y el alumno la hace bien o mal. En ABN hay muchas maneras de hacerla bien. La síntesis ABN frente a CBC de Martínez Montero, Aguilar y Navarro recoge el caso de dos alumnos de 2.º ante el mismo problema: una niña muy capaz lo resolvió en cinco pasos y un niño con menos recursos en doce. Los dos llegaron al resultado. Para un aula con mucha diversidad, es una ventaja difícil de conseguir con un algoritmo cerrado. Lo desarrollamos en la rejilla ABN.

En contra: el cambio de centro y el paso a la ESO

Es la crítica más repetida, y es justa en lo que señala: el ABN se aplica en Infantil y Primaria, y fuera de los centros ABN lo habitual sigue siendo la cuenta en vertical. Un alumno que cambia de colegio en 4.º o que llega al instituto puede encontrarse con un formato que nunca ha visto.

¿Qué dicen quienes aplican el método? El plan de implantación ABN del CEIP Don Cristóbal López (Gamonal, Toledo) responde que el alumno que se va se adaptará al método tradicional si así se decide en el nuevo colegio, «aunque en detrimento de perder lo positivo del cálculo ABN», y para Secundaria recomienda un buen programa de tránsito que informe al instituto. Martínez Montero, en Padres y Maestros, reconoce que existía «un temor bastante extendido» sobre la ESO y cita el balance de un instituto que recibió una promoción ABN: mejor cálculo mental, mejor resolución de problemas y errores de procedimiento más que de concepto.

Fíjate en quién lo dice: un centro que ha apostado por el método y su creador. No hemos encontrado un estudio independiente que siga a alumnos ABN durante el cambio de centro o de etapa. Mientras no exista, lo honesto es tratar la transición como un riesgo real que se gestiona, no como un problema inventado ni como algo resuelto. Para los alumnos que hacen el camino contrario, de lo tradicional al ABN, sí hay material: el autor menciona cuadernos de transición para 2.º a 6.º.

A favor: desaparecen las llevadas

Las llevadas, los ceros en el cociente y las divisiones con decimales en el divisor son, en palabras de Martínez Montero, aprendizajes que «se convierten en pesadillas para los alumnos». Con ABN no existen, porque nunca se opera cifra a cifra. No es un truco: en una rejilla no hay columnas donde una cifra pueda sobrar.

Esto tiene una consecuencia que a veces se olvida. El alumno ABN no esquiva la decena, la ve todo el tiempo: para pasar de 489 a 500 tiene que saber que le faltan 11. Lo que la llevada representa con una marca pequeña, él lo maneja como cantidad. Si comparas con la forma tradicional de enseñar a sumar llevando, la diferencia se ve enseguida.

En contra: familias, cuadernos y métodos mezclados

Hay tres quejas prácticas que se oyen en casi todos los centros ABN.

  • Las familias no pueden ayudar. Quien aprendió a llevar no entiende la rejilla. El plan de Gamonal responde que se dan explicaciones y talleres a las familias, y que no se puede condicionar un método a cómo aprendieron los padres. Tiene razón en lo segundo; lo primero depende de que esos talleres existan de verdad.
  • Va lento al principio. El mismo documento recoge la pregunta literal de muchas familias: «es muy lento, estamos en enero, ¿cuándo van a sumar y restar?». La respuesta es que primero se asienta la numeración. Es cierto, pero conviene explicarlo en septiembre y no en enero.
  • Mezclar métodos. A la pregunta de si conviene combinar ABN y tradicional, el plan contesta «rotundamente, no»: para que funcione debe aplicarlo todo el equipo docente. Esto convierte el ABN en una decisión de centro, y la mayoría de las críticas aparecen precisamente donde esa decisión se tomó a medias.

En contra: poca investigación independiente

El artículo fundacional, publicado en Bordón en 2011, concluye que los alumnos ABN rinden mejor en cálculo mental, operaciones y problemas. Pero sigue sobre todo una metodología cualitativa, se centra en dos grupos de 2.º y el propio autor admite que no hubo grupos que aplicaran el método sin que interviniera su director. Una revisión bibliográfica de 2017 (Díaz López, Torres López y Lozano Segura, revista INFAD) encontró beneficios en el alumnado, pero advirtió de que los estudios experimentales sobre el método eran todavía escasos.

Desde entonces han aparecido más trabajos, como el de 2022, pero buena parte procede del mismo entorno universitario que ha desarrollado el método. Eso no invalida los resultados; sí obliga a leerlos con prudencia. Si alguien te dice que «está demostrado» que el ABN es mejor, o que «está demostrado» que es peor, ninguna de las dos frases se sostiene con lo publicado.

Método ABN opiniones: el balance en una tabla

AspectoQué dicen los datosQué hacer
Cálculo mentalVentaja clara para ABN en el estudio de 2022Aprovecharla también en clases no ABN
Cálculo escritoLigera ventaja tradicional en el mismo estudioNo dar por hecho que la rejilla lo cubre todo
Diversidad del aulaCada alumno puede dar los pasos que necesiteCorregir por filas, no por número de pasos
Cambio de centro y ESOSin estudios independientes; solo testimoniosPlanificar el puente hacia la cuenta en vertical
FamiliasQueja frecuente en los propios centros ABNExplicar la rejilla en la primera reunión

La línea que lo resume: el ABN da una ventaja real en cálculo mental y comprensión del número, y deja un riesgo real en la transición a centros y etapas que usan el algoritmo tradicional. Las dos cosas son ciertas a la vez, y negarse a ver cualquiera de ellas es lo que hace que el debate no avance.

Si eres docente: qué puedes hacer mañana

Si trabajas en un centro ABN, la tarea pendiente casi siempre es el puente. En 5.º o 6.º, dedica unas sesiones a mostrar la cuenta en vertical como una versión abreviada de lo que tus alumnos ya hacen: pon 34 × 6 en rejilla y en vertical, una al lado de la otra, y pide que encuentren el 180 y el 24 dentro de la cuenta tradicional. Lo explicamos en multiplicación ABN. No les quita nada y les ahorra el susto del instituto.

Si trabajas con el método tradicional, la parte más aprovechable del ABN no exige cambiar el cuaderno: descomponer números de varias maneras, rutinas cortas de cálculo mental y pedir dos caminos distintos para la misma operación. Y si en tu centro se está discutiendo implantarlo, lleva este artículo a la reunión con una pregunta concreta: ¿quién va a hacerse cargo del paso a la ESO?

Sea cual sea tu método, las sumas hasta 20 y las tablas tienen que estar automatizadas. Con una cuenta gratuita de docente puedes crear una clase, elegir qué practican tus alumnos y ver su progreso. Para 1.º, tienes también una guía de qué se trabaja en ABN en primero.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio el método ABN en algún curso o comunidad?

No. El Real Decreto 157/2022, que fija las enseñanzas mínimas de Primaria, no nombra ningún método de cálculo. Pide resolver operaciones con flexibilidad y sentido y trabajar el cálculo mental, algo que se puede hacer con ABN o con el algoritmo tradicional.

¿Cuántos colegios usan el método ABN?

No hay un censo oficial. La cifra que más circula, más de doscientos mil alumnos, es una estimación que dio el propio creador del método en 2018. Las experiencias que citamos aquí vienen de Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha, y muchos colegios usan parte del método sin adoptarlo entero.

¿Qué hago si me llega a clase un alumno de un colegio ABN?

No le quites su forma de calcular el primer día. Deja que resuelva en rejilla mientras le enseñas la cuenta en vertical con números pequeños, y muéstrale que las dos dan lo mismo. Suele aprender el formato nuevo rápido porque entiende lo que hay detrás de cada cifra.

¿Se puede usar el ABN solo en algunos cursos?

Se puede, pero es donde más problemas aparecen. Los propios centros ABN desaconsejan mezclar métodos dentro de un mismo grupo. Si el colegio no lo adopta entero, una opción intermedia es trabajar numeración, descomposición y cálculo mental al estilo ABN y mantener el algoritmo tradicional.