Método ABN rejilla: un formato, muchos caminos

Cuando se habla de ABN, mucha gente piensa en la rejilla, esa tabla de columnas que llena los cuadernos. Pero la rejilla no es el método: es solo el papel donde se apuntan los pasos. Lo que decide el alumno es cuántos pasos da y de qué tamaño, y ahí está la parte que a los docentes nos cuesta más aceptar.
Qué es la rejilla y qué no es
La rejilla es una tabla con una columna para cada cosa que el alumno necesita controlar en una operación. En la suma suelen ser tres: lo que paso, cómo queda el primer sumando y lo que queda del segundo. En la resta cambian según el formato, y en la división son cuatro: lo que queda por repartir, lo que reparto, lo que gasto y lo que llevo repartido. Las columnas cambian; la idea no.
Lo que la rejilla no hace es decir qué escribir en cada fila. Esa es la diferencia con la cuenta en vertical, que fija el orden (de derecha a izquierda) y el tamaño de cada paso (una cifra). La rejilla solo pide que cada fila sea correcta.
Una suma, dos rejillas: 58 + 49
Hugo pasa de 10 en 10, porque es lo que hoy domina:
| Paso | Primer sumando | Queda |
|---|---|---|
| 58 | 49 | |
| 10 | 68 | 39 |
| 10 | 78 | 29 |
| 10 | 88 | 19 |
| 10 | 98 | 9 |
| 9 | 107 | 0 |
Paula ve que a 58 le faltan 2 para 60 y lo resuelve en dos filas:
| Paso | Primer sumando | Queda |
|---|---|---|
| 58 | 49 | |
| 2 | 60 | 47 |
| 47 | 107 | 0 |
Las dos son correctas. La de Paula es más corta, pero la de Hugo no tiene ningún error, y Hugo sabe en cada fila cuánto lleva. Si la corriges como si estuviera mal, le estás pidiendo que copie un camino que todavía no entiende.
Lo que pasó en una clase de 2.º
La síntesis ABN frente a CBC de Martínez Montero, Aguilar y Navarro (Universidad de Cádiz) recoge una actividad con un grupo de 2.º: todos resolvieron 948 − 176 y se anotó cómo lo hizo cada uno. Hubo alumnos que lo hicieron en dos pasos, otros en tres y otros en cuatro, y apenas se repitió un camino. El mismo documento muestra un problema resuelto en la pizarra por dos alumnos del mismo curso: una niña lo hizo en cinco pasos y un niño con menos recursos necesitó doce. Los dos llegaron.
Los autores lo resumen así: en el cálculo tradicional solo cabe hacer la operación bien o mal; en ABN hay muchas maneras de hacerla bien, y el alumno al que le cuesta más puede dar más pasos o usar cálculos más sencillos.
Método ABN rejilla: cuándo pedir menos pasos
Que todos los caminos valgan no significa que no se pueda avanzar. La misma síntesis dice que más adelante el alumno aprende estrategias para que la operación se haga con más eficacia y economía. La pregunta es cuándo. Una señal útil: si un alumno hace siempre pasos de 10 y ya los resuelve sin pensar, está listo para que le preguntes «¿y si pasas 20 de golpe?». Si todavía duda en cada fila, no.
La trampa más habitual está en nosotros. En una presentación de formación ABN del portal educativo de Castilla y León se advierte de que el maestro tiende, sin darse cuenta, a adaptar el algoritmo ABN al tradicional. Pasa, por ejemplo, cuando exigimos que se pase siempre primero la decena y luego la unidad: esa rejilla ya no es abierta. Mañana, pon una suma en la pizarra y pide tres rejillas distintas que lleguen al mismo resultado. Si a tu grupo le cuesta encontrar la tercera, ya sabes qué trabajar.
Preguntas frecuentes
¿Conviene dar plantillas de rejilla impresas?
Al principio ayudan, porque el alumno se concentra en el cálculo y no en dibujar columnas. En la formación publicada por Castilla y León aparecen como material opcional. Cuando el formato está claro, basta con que el alumno trace la rejilla en el cuaderno.
¿Cómo evalúo si cada alumno hace pasos distintos?
Corrige fila a fila: cada fila tiene que ser verdadera y la última tiene que dejar una columna a cero. En la suma, todas las filas deben sumar lo mismo. El número de pasos se puede anotar como información, pero no como error.
¿La rejilla se usa también para multiplicar y dividir?
Sí, con otras columnas. En la multiplicación se anota la parte del número, el producto parcial y el acumulado. En la división, lo que queda por repartir, el reparto de cada tanda, el gasto y lo que se lleva repartido. La idea de pasos libres es la misma.
Las filas de la rejilla, automatizadas
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