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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 5 min de lectura · Para docentes

Refuerzo y ampliación en matemáticas: subir de nivel, no de cantidad

La división 24 : 4 = 6 en el centro y alrededor tres preguntas de ampliación: inventa el problema, explica por qué y busca otras parejas

Lucía termina la ficha de divisiones en diez minutos. La maestra, con media clase aún en la tercera cuenta, le da otra ficha igual. Lucía aprende algo ese día, pero no matemáticas: aprende que terminar pronto se castiga con más trabajo. La ampliación de verdad no consiste en dar más ejercicios iguales, sino en subir el nivel de razonamiento con la misma tarea.

Más de lo mismo no es ampliar

La ficha extra es la respuesta más rápida al alumno que termina antes, y por eso es la más común. Pero piensa en lo que hace Lucía con ella: veinte divisiones más que ya sabe hacer. No hay nada nuevo que pensar. Practica la velocidad, que no le hacía falta, y se aburre, que sí le pasa factura.

Hay un efecto peor. Los alumnos rápidos aprenden enseguida que terminar antes trae más trabajo, y empiezan a ir despacio a propósito. Al cabo de unas semanas, el problema ya no es qué darles, sino que han dejado de esforzarse.

La ampliación tiene que cambiar el tipo de pregunta, no la cantidad. En lugar de «haz otras veinte», «inventa un problema que se resuelva con esta cuenta», o «explícame por qué funciona».

Lo que dice la norma sobre refuerzo y ampliación

El Real Decreto 157/2022, en su artículo 14, habla de planes «de refuerzo o de enriquecimiento curricular», y deja que cada comunidad los concrete. La orden andaluza de Primaria de 2023 lo explica de una forma muy útil para el día a día: los programas de profundización consisten en «un enriquecimiento de los saberes básicos del currículo ordinario sin modificación de los criterios de evaluación».

Es decir, la ampliación no es adelantar el temario de 5.º a un alumno de 4.º. Es trabajar lo mismo que la clase, pero más a fondo. Eso tiene una ventaja práctica: el alumno que amplía sigue participando en la puesta en común con todos, porque está pensando sobre la misma cuenta.

Seis preguntas que suben el nivel

Todas parten de la misma tarea que hace la clase. Pongamos una división de 3.º: 24 : 4 = 6.

  1. Inventa el problema. «Escribe un problema que se resuelva con 24 : 4». Parece fácil, y no lo es: el alumno tiene que decidir si es un reparto (24 cromos entre 4 amigos) o una agrupación (24 cromos en sobres de 4), y los dos dan 6 pero significan cosas distintas.
  2. Explica por qué funciona. «¿Cómo sabes que es 6 sin hacer la cuenta?». Porque 4 × 6 = 24. Quien lo explica con sus palabras está entendiendo la relación entre multiplicar y dividir.
  3. Encuentra todas las soluciones. «¿Qué parejas de números multiplicados dan 24?». 1 y 24, 2 y 12, 3 y 8, 4 y 6. Y la pregunta siguiente: ¿cómo sabes que no hay más?
  4. Busca el error. Dale una cuenta resuelta con un fallo: 38 : 5 = 6, resto 8. ¿Qué está mal? El resto no puede ser mayor que el divisor; lo correcto es 7, resto 3. Encontrar un error ajeno exige saber por qué se hace cada paso. Lo explicamos en la prueba de la división.
  5. Cambia un dato y predice. «Si fueran 48 cromos en lugar de 24, ¿qué pasaría con el resultado? Dilo antes de calcular». Se duplica: 12.
  6. Generaliza. «¿Pasa siempre? Si duplicas el número que repartes, ¿se duplica siempre lo que le toca a cada uno?». Que lo pruebe con otros números y te convenza.

Ninguna de estas preguntas necesita una ficha nueva. Caben en una tarjeta que el alumno coge cuando termina.

Cada alumno a su nivel, en la misma clase

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El refuerzo, también de calidad

Con el refuerzo pasa lo mismo al revés. El alumno que no llega no necesita más cuentas del mismo tipo hechas mal; necesita bajar un escalón y entender. Si falla 24 : 4, lo más probable es que le falle la tabla del 4, o que no vea qué significa repartir. Darle una ficha con diez divisiones más le hará repetir el mismo error diez veces.

Un refuerzo útil suele ser corto, frecuente y con material: repartir de verdad 24 fichas en 4 platos, dibujarlo y solo después escribir la cuenta. La norma andaluza pide que los programas de refuerzo se apliquen «tan pronto como se detecten las dificultades», y tiene sentido: un escalón que falta en octubre es mucho más fácil de recuperar que en mayo. En material manipulativo explicamos cómo pasar del objeto al número sin quedarse a medio camino.

Cómo organizarlo sin preparar el doble

  • Una tarjeta de preguntas para todo el curso. Plastifica las seis preguntas de arriba, sin números. Sirven para cualquier cuenta de cualquier unidad.
  • Una tarea con suelo bajo y techo alto. El proyecto NRICH de la Universidad de Cambridge llama así a las tareas en las que todos pueden empezar y todos pueden atascarse. Con una tarea así, refuerzo y ampliación salen de la misma actividad.
  • La puesta en común con los dos extremos. Que el alumno de refuerzo enseñe su reparto con fichas y el de ampliación su problema inventado. Los dos aprenden del otro.
  • Práctica individual para el resto. Mientras atiendes a un grupo, el resto puede practicar en línea a su nivel: en el programa para docentes creas la clase y ves el progreso de cada alumno.

Para mañana: escribe en una tarjeta «inventa un problema que se resuelva con esta cuenta» y dásela al primero que termine. Lee lo que escribe. Te dirá más sobre lo que entiende que la ficha entera. Si quieres ver cómo plantear la misma tarea a tres niveles, lee atención a la diversidad en matemáticas.

Preguntas frecuentes

¿Ampliar es lo mismo que adelantar contenidos del curso siguiente?

No. La profundización trabaja los mismos saberes con más hondura, sin cambiar los criterios de evaluación. Adelantar contenidos o evaluar con criterios de cursos superiores es otra medida, más propia de una adaptación para alumnado con altas capacidades, y requiere su propio procedimiento.

¿Cómo se evalúan las tareas de ampliación?

Con los mismos criterios del curso. Una tarea de ampliación bien resuelta es una evidencia muy buena de que el alumno domina un criterio, por ejemplo, resolver problemas o explicar el razonamiento. No hace falta una nota aparte: suma información a la que ya tienes.

¿Y si el alumno que termina primero lo ha hecho todo mal?

Entonces no necesita ampliación, sino revisar. Antes de dar la tarjeta, echa un vistazo rápido a dos o tres cuentas. Terminar pronto no siempre es dominar: a veces es ir con prisa. La pregunta de buscar el error en sus propias cuentas también sirve aquí.