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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 5 min de lectura · Para docentes

Cómo enseñar a sumar sin contar: subitizar y estructurar

Dos marcos de 10: el primero lleno con 8 fichas y 2 más, el segundo con 3; debajo, 8 + 5 = 10 + 3 = 13

Casi todos los alumnos de 1.º empiezan sumando con los dedos, y está bien. El problema es el que sigue contando de uno en uno en 2.º, cuando las sumas ya pasan de 10. La tentación es pedirle que memorice resultados. Pero para dejar de contar, antes tiene que aprender a ver las cantidades de un golpe, y eso se enseña.

Por qué memorizar no basta

Imagina a Leo, en 1.º. Con tarjetas y mucha paciencia ha memorizado que 5 + 3 = 8. Pero ante 6 + 3 vuelve a los dedos. No ve ninguna relación entre las dos sumas: para él son dos datos sueltos, y cada suma nueva es otro dato que aprender o que contar.

Un alumno que ve las cantidades con estructura funciona de otra manera. Sabe que 6 es 5 y 1, así que 6 + 3 es 5 + 3 y uno más. No ha memorizado 6 + 3; lo ha deducido de algo que ya sabía, y además muy rápido. La memoria llega después, casi sola, porque cada suma se apoya en otra.

Esa estructura tiene una base muy concreta: reconocer cantidades pequeñas sin contar y ver los números grandes como suma de otros más pequeños. Los investigadores lo llaman subitizar. Si quieres la versión para familias, la contamos en sumar con los dedos. Aquí va la secuencia para el aula.

Cómo enseñar a sumar sin contar, paso a paso

La guía de la Education Endowment Foundation sobre matemáticas de 3 a 7 años distingue dos tipos de subitización. La perceptiva es reconocer al instante cuántos objetos hay en un grupo pequeño, sin contar. La conceptual es ver una cantidad como grupos más pequeños, por ejemplo el 6 como dos grupos de 3. Los seis pasos van de una a otra.

  1. Subitizar hasta 5. Tarjetas con puntos del 1 al 5 que enseñas un segundo y escondes. «¿Cuántos?». Si cuenta, no le ha dado tiempo; esa es la gracia. Empieza con la disposición de los dados, que es la más fácil, y luego coloca los puntos de otras formas.
  2. Ver el 5 dentro de los números. Una mano abierta y dos dedos más: 7. Un marco de 5 lleno y 3 puntos fuera: 8. El alumno empieza a ver los números del 6 al 10 como «5 y algo». Este paso es el que más ahorra después.
  3. El marco de 10. Dos filas de cinco casillas. Enseña un marco con 7 fichas durante dos segundos: «¿cuántas hay?, ¿cuántas faltan para 10?». Un alumno que lo ve de un golpe responde 7 y 3 sin contar, porque ve una fila llena y dos más, y tres huecos. Así nacen los amigos del 10.
  4. Sumar con el marco. Para 8 + 5, pon 8 fichas de un color en el marco. Añade las 5 de otro color: caben 2, el marco se llena, y sobran 3 para un segundo marco. Un marco lleno y 3: 13. Escribe al lado 8 + 2 + 3 = 10 + 3 = 13. La guía de la EEF describe una clase inglesa de niños de 5 y 6 años que hace exactamente esto con 7 + 5, fichas de dos colores y marcos de 10.
  5. Las regletas. La regleta del 8 y la del 5, en fila. Al lado, la regleta naranja del 10. ¿Cuánto sobra? La del 3. Las regletas dejan ver lo mismo que el marco con una pieza en lugar de muchas fichas, y preparan para sumas más grandes.
  6. Retirar los apoyos. Primero el alumno dibuja el marco en lugar de usar fichas. Luego lo imagina: «cierra los ojos, ¿cuántos faltan para llenar el marco?». Al final, solo números. Cada paso se da cuando el anterior le sale sin pensar, no antes.

Cuánto tiempo dedicar

Mejor poco y a diario que una sesión larga a la semana. Cinco minutos al empezar la clase de matemáticas con tarjetas de puntos o marcos que se enseñan y se esconden dan mucho juego. Es una rutina que funciona igual en asamblea que en la pizarra digital, y los alumnos la viven como un juego de rapidez visual, no como un examen.

Los pasos 1 a 3 pueden ocupar el primer trimestre de 1.º. El 4 y el 5 encajan cuando llegan las sumas que pasan de 10. Y el 6 no tiene fecha: depende de cada alumno. En una misma clase habrá quien ya no necesita el marco en noviembre y quien lo necesita todavía en mayo, y eso es normal. Cómo gestionar esa diferencia sin preparar fichas distintas lo explicamos en atención a la diversidad en matemáticas.

Cómo saber si un alumno ya no cuenta

Que acierte no basta: se puede acertar contando muy deprisa. La pregunta que lo revela es otra: «¿cómo lo has sabido?».

  • «He contado 9, 10, 11, 12, 13»: sigue contando, aunque sea a partir del mayor. Es un avance respecto a contar todo, pero no es el final.
  • «8 y 2 son 10, y 3 más, 13»: usa la estructura del 10.
  • «Es como 8 + 8, que son 16, pero 3 menos»: usa los dobles.
  • «Lo sé»: lo tiene en la memoria. Pídele que te lo demuestre igual.

Los alumnos que con el tiempo siguen dando la primera respuesta, aunque hayan trabajado los marcos, merecen una mirada más atenta. Puede ser solo un ritmo más lento, o puede ser una dificultad específica; en discalculia en el aula tienes qué hacer en ese caso.

Mañana, en los primeros cinco minutos

Dibuja en la pizarra un marco de 10 con 6 puntos, enséñalo dos segundos y tápalo. Pregunta cuántos había y cuántos faltaban para 10. Luego, que lo expliquen. Repite con 8, con 4, con 9. Apunta qué alumnos responden sin contar y cuáles no: esa lista es tu punto de partida.

Para que practiquen también por su cuenta, los niveles de los amigos del 10 y de sumas pasando la decena trabajan justamente estas sumas. Y si prefieres papel, las fichas de amigos del 10 van bien para casa.

Sumas y restas hasta 10, con estrellas

Cuando el marco de 10 ya está en la cabeza, toca practicar. Sumas y restas hasta 10 mezcladas, con corrección al momento.

Practicar ahora