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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 4 min de lectura · Para docentes

Bingo de tablas de multiplicar para la clase

Un cartón de bingo de tablas de multiplicar con el 24 tachado y dos multiplicaciones que dan 24: 3 por 8 y 4 por 6

En el bingo de tablas de multiplicar no se cantan números, se cantan operaciones: «tres por ocho». Cada alumno calcula y, si tiene el 24 en su cartón, lo tacha. Toda la clase multiplica a la vez en cada bola. Y en algún momento alguien protesta porque el 24 ya lo tachó con otra multiplicación. Esa protesta es lo mejor del juego.

Cómo se juega el bingo de tablas de multiplicar

  1. Cada alumno tiene un cartón de 3 por 3 con nueve resultados de las tablas que estáis trabajando.
  2. Tú sacas de una bolsa una tarjeta con una multiplicación y la cantas: «seis por siete». Esperas cinco segundos.
  3. Quien tenga el 42, lo tacha. Cada operación tacha un solo número.
  4. Al completar una fila se canta línea; al completar el cartón, bingo. Para validarlo, el ganador dice qué multiplicación tachó cada número.

Esta última regla importa. Sin ella, hay quien tacha números al tuntún esperando la suerte. Con ella, el bingo se convierte en un repaso en voz alta de nueve multiplicaciones.

La versión para jugar en casa, con tres o cuatro jugadores, está en juegos para aprender las tablas. Aquí nos centramos en la clase entera.

Cómo preparar los cartones

Si trabajáis las tablas del 2 al 9, hay 36 multiplicaciones distintas (contando 3 × 8 y 8 × 3 como la misma). Pero solo dan 31 resultados distintos. Cinco números salen de dos multiplicaciones diferentes:

  • 12 = 2 × 6 = 3 × 4
  • 16 = 2 × 8 = 4 × 4
  • 18 = 2 × 9 = 3 × 6
  • 24 = 3 × 8 = 4 × 6
  • 36 = 4 × 9 = 6 × 6

No hace falta que prepares tú los cartones. Escribe en la pizarra la lista de resultados posibles y que cada alumno elija nueve y los copie en una cuadrícula. Así cada cartón es distinto, y la elección en sí ya es una decisión interesante, como verás en la segunda partida.

La discusión del 24

Cantas 3 × 8 y Leo tacha el 24. Diez bolas después cantas 4 × 6, y Leo levanta la mano: «El 24 otra vez». Ya lo tiene tachado, así que esta bola no le sirve. Para la siguiente partida, pregunta a la clase: ¿qué números conviene poner en el cartón?

Tarde o temprano alguien lo ve: los números que salen de dos multiplicaciones tienen el doble de bolas. Hay dos tarjetas que dan 24 y solo una que da 49. Un cartón lleno de 12, 16, 18, 24 y 36 tiene más posibilidades. Para llegar a esa estrategia, los alumnos tienen que buscar todas las formas de obtener un número, que es el principio de los múltiplos y divisores. Y de paso descubren que 4 × 6 y 6 × 4 son una sola tarjeta, que es la propiedad conmutativa usada para ganar.

Una pregunta para cerrar la discusión: ¿hay algún número que salga de tres multiplicaciones distintas en las tablas del 2 al 9? No lo hay, y tampoco añadiendo la del 1 y la del 10. Con las tablas hasta el 12, sí: 24 = 3 × 8 = 4 × 6 = 2 × 12. Que busquen los demás.

Las tablas, con estrellas y diploma

Después del bingo, cada alumno practica las tablas del 1 al 12 a su ritmo. Al dominarlas consigue su diploma de bronce, plata u oro.

Practicar ahora

Tres variantes

Bingo al revés. Los cartones tienen multiplicaciones y tú cantas resultados: «cuarenta y dos». Quien tenga 6 × 7 o 7 × 6, tacha. Es la tabla vista desde la división.

Bingo de dividir. Cantas 56 : 8 y los cartones tienen cocientes del 1 al 10. Sirve para repasar las tablas de dividir con el mismo cartón y las mismas reglas.

Bingo de una tabla. Cuando la clase está aprendiendo una tabla concreta, los cartones llevan solo sus resultados y las tarjetas se cantan salteadas. Recitar en orden no sirve de nada aquí.

Por qué funciona

Cada bola es una pequeña pregunta que todos responden a la vez, de memoria y sin presión. La psicología educativa considera la práctica con preguntas, junto con repartir el estudio en el tiempo, una de las técnicas de estudio más eficaces, según la revisión de Dunlosky que resume la Association for Psychological Science. Una partida de bingo de quince minutos a la semana, durante el trimestre, cumple las dos condiciones.

Y encaja con el currículo: el Real Decreto 157/2022 sitúa en el segundo ciclo la construcción de las tablas de multiplicar y las relaciones entre multiplicación y división, que es justo lo que trabajan el bingo al revés y el de dividir. Para la próxima partida, deja que elijan sus nueve números después de la discusión del 24, y mira cuántos cartones llevan el 12 y el 36.

Preguntas frecuentes

¿En qué curso se puede jugar al bingo de tablas?

En cuanto la clase conoce dos o tres tablas, normalmente en 2.º o 3.º. Con la del 2, la del 5 y la del 10 ya salen cartones jugables. En 4.º sigue siendo útil con todas las tablas mezcladas o con la variante de dividir.

¿Cuánto dura una partida con toda la clase?

Con cartones de nueve números y cinco segundos por bola, la primera línea suele salir en cinco o seis minutos y el bingo en unos diez o quince. Si quieres una partida más corta, juega solo a línea, o usa cartones de seis números.

¿Qué hago si un alumno tacha números que no han salido?

La regla de validar el bingo diciendo qué multiplicación tachó cada número lo resuelve casi siempre. Si quieres más control, pide que escriban en el reverso del cartón cada operación cantada con su resultado. Al final se comprueba la lista entera en un minuto.