Mi hijo no entiende matemáticas: qué hacer antes de buscar clases

Los deberes de matemáticas se alargan, tu hijo dice que no lo entiende y tú lo explicas tres veces sin que sirva de nada. Lo primero que se piensa es en clases particulares. Antes de eso merece la pena hacer una comprobación de cinco minutos, porque casi siempre el atasco no está en el tema de hoy, sino en algo que se quedó a medias uno o dos cursos antes.
Mi hijo no entiende matemáticas: mira un escalón más abajo
Las matemáticas de Primaria son una escalera. Cada tema se apoya en el anterior, y un escalón que cojea no se nota hasta que se carga peso encima. Por eso un niño puede haber aprobado 2.º sin problemas y hundirse en 4.º con las divisiones.
Un caso típico. Hugo está en 4.º y no le salen las divisiones. En casa le explican la caja una y otra vez, y cada tarde acaba en lágrimas. Pero si se mira con calma qué falla, la caja no es el problema. En 523 : 7, Hugo tiene que saber cuántas veces cabe el 7 en el 52, y ahí empieza a recitar la tabla desde el principio. Cuando por fin llega a 7 × 7 = 49, la resta 52 − 49 la hace con los dedos. Y en el siguiente paso, otra vez: 7 × 4 = 28 y 33 − 28. Cada paso de la división le exige dos cosas que todavía no tiene automáticas: la tabla del 7 y restar pasando la decena. Mientras eso no esté, cualquier explicación sobre la división va a resbalar.
Repetir el ejercicio de hoy con más paciencia no lo arregla. Volver al escalón que falta, sí. Y la buena noticia es que esos escalones de abajo son cortos: se consolidan en semanas, no en meses.
1. Averigua qué parte exactamente no entiende
«No lo entiendo» es lo que dice un niño cuando no sabe explicar qué le pasa. Tu primer trabajo es concretarlo. Coge un ejercicio que haya hecho mal y pídele que lo resuelva otra vez en voz alta, contándote lo que piensa en cada paso. No corrijas. Solo escucha.
En menos de un minuto suele aparecer el punto donde se para, duda o se inventa algo. A veces es un paso del procedimiento. Muchas veces es una cuenta pequeña dentro del paso: una multiplicación de la tabla, una resta de dos cifras, saber cuántas decenas tiene un número. Apunta ese punto. Es más útil que cualquier nota del examen.
Otra pista: si con ejercicios sencillos lo hace bien pero en el control se bloquea, puede que entienda el tema y le falte soltura. Es otra cosa, y se trata de otra manera: con práctica corta y frecuente, no con más explicaciones.
2. Conoce la escalera de Primaria
Simplificando mucho, el cálculo de Primaria sube por estos escalones. Los cursos son orientativos: cada colegio y cada libro de texto tienen su ritmo.
- Descomponer y los amigos del 10 (1.º). Saber sin contar que 7 y 3 hacen 10, o que 8 es 5 y 3.
- Sumar y restar pasando la decena (1.º y 2.º). 8 + 6 o 14 − 6 sin dedos, usando el 10 como puente: 8 + 2 + 4.
- El valor posicional (2.º y 3.º). Entender que en 340 hay 34 decenas, no 4, y que el 3 vale 300. Sin esto, las cuentas en vertical son un ritual que se hace de memoria.
- Las tablas de multiplicar (2.º y 3.º). Saberlas salteadas, no solo cantadas en orden.
- La división (3.º y 4.º). Se apoya en las tablas y en la resta, y en su versión larga también en el valor posicional.
- Las fracciones (de 3.º a 6.º). Necesitan las tablas para simplificar y para encontrar fracciones equivalentes, y la división para calcular la fracción de una cantidad.
Lo que tu hijo hace hoy en clase está en uno de estos escalones. Lo más probable es que el atasco esté en uno o dos por debajo.
3. Un repaso de cinco minutos para encontrar el escalón
Hazle estas preguntas de una en una, sin papel, en el coche o mientras ponéis la mesa. No es un examen: lo que interesa no es si acierta, sino si contesta enseguida o tiene que contar.
| Pregunta | Respuesta | Si duda o cuenta, el escalón es |
|---|---|---|
| ¿Cuánto le falta a 7 para llegar a 10? | 3 | Amigos del 10 |
| ¿Cuánto es 8 + 6? ¿Y 14 − 6? | 14 y 8 | Pasar la decena |
| ¿Cuántas decenas hay en 340? | 34 | Valor posicional |
| ¿Cuánto es 7 × 8? ¿Y 6 × 4? | 56 y 24 | Tablas |
| ¿Cuánto es 56 : 7? | 8 | Tablas al revés |
| ¿Qué es más, 1/3 o 1/4 de una pizza? | 1/3 | Idea de fracción |
La pregunta de las decenas es la que más sorprende a los padres: muchos niños de 4.º contestan 4, porque miran la cifra de las decenas y no el número entero. Si te pasa, ya sabes por qué las restas en vertical le salen mal. Y la de la pizza también tiene truco: mucho niño elige 1/4 porque 4 es mayor que 3. Pero si la pizza se reparte entre cuatro, a cada uno le toca menos.
Empieza por arriba y para en la primera fila donde dude. Ese es tu punto de partida, aunque esté muy por debajo de lo que hace en clase.
4. Practica el escalón, no los deberes
Los deberes hay que hacerlos, pero no son el momento de arreglar la base. Mientras tu hijo los hace, ayúdale con lo justo para terminarlos. La base se trabaja aparte, en ratos cortos: diez minutos al día, cinco días a la semana, solo con el escalón que falta.
Si el escalón son los amigos del 10, eso es lo que se practica, aunque esté en 3.º y le parezca de pequeños. Puedes presentárselo así: «los deportistas también entrenan lo básico». Para eso sirven ejercicios como los amigos del 10 o las sumas pasando la decena. Si son las tablas, empieza por las que le faltan: con la del 7, por ejemplo, solo quedan tres multiplicaciones nuevas, como explicamos en cómo aprender la tabla del 7.
Notarás el cambio en los deberes al cabo de unas semanas, sin haber tocado el tema de los deberes. Es la mejor señal de que el diagnóstico era el correcto.
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5. Habla con el tutor, con preguntas concretas
El tutor ve a tu hijo cinco horas a la semana en matemáticas y tú no. Pide una tutoría, pero no para decir que «no entiende las matemáticas», sino para llevar lo que has encontrado: «he visto que en 340 cuenta 4 decenas; ¿lo notáis también en clase?».
Tres preguntas que suelen dar buena información:
- ¿En qué momento de la clase se pierde: al explicar, al practicar o en el control?
- ¿Qué método usáis para las cuentas, para no explicárselo yo de otra forma en casa?
- ¿Hay algo que pueda practicar en casa que os venga bien para lo que viene?
La segunda importa más de lo que parece. Si en el colegio trabajan con el método ABN y en casa le enseñas la llevada de toda la vida, el niño se encuentra con dos maneras de hacer lo mismo y no sabe cuál vale. Pregunta antes de explicar.
6. Cuida cómo se habla de matemáticas en casa
«Yo también era malísimo en mates» se dice con cariño, para consolar. Pero el niño escucha otra cosa: que las matemáticas son algo con lo que se nace o no se nace, y que en esta familia no se nace. A partir de ahí, ¿para qué esforzarse?
El currículo oficial va justo en la dirección contraria. El Real Decreto 157/2022 incluye en Matemáticas un sentido socioafectivo que busca erradicar «el mito del talento innato indispensable» y propone normalizar el error como parte del aprendizaje. Y el creador del método ABN, Jaime Martínez Montero, lo dice sin rodeos en su artículo en la revista Bordón: «No hay personas negadas para la matemática», y con las ayudas necesarias todos los alumnos pueden alcanzar una competencia aceptable.
En la práctica, cambia el «no se te dan bien» por «esto todavía no lo tienes, vamos a practicarlo». Y cuando se equivoque, pregúntale cómo lo ha pensado antes de decirle que está mal. Muchas veces el error tiene una lógica, y encontrarla es la mitad del arreglo.
7. Las señales de que hace falta algo más
La mayoría de los atascos se resuelven volviendo al escalón que falta. Pero hay niños para los que eso no basta. Coméntalo con el tutor y pide que el equipo de orientación del centro lo valore si ves varias de estas cosas a la vez, y durante meses:
- En 3.º o 4.º sigue contando con los dedos sumas como 3 + 4.
- Le cuesta decir qué número es mayor, 6 o 9, sin contar.
- Practica con constancia y lo que aprende un día se le ha borrado al siguiente.
- Lee y escribe bien, entiende las explicaciones de otras asignaturas, y en matemáticas el desfase con sus compañeros es grande.
Pueden ser señales de una dificultad específica como la discalculia. No es algo que se pueda diagnosticar en casa, y tampoco tiene sentido alarmarse por un mal trimestre. Pero si las señales están ahí, la valoración del centro es el paso correcto, y es gratuita.
8. Cuándo sí tiene sentido buscar clases
Las clases particulares tienen sentido cuando ya sabes qué escalón falta y en casa no hay tiempo o paciencia para trabajarlo, que es una situación muy normal. También cuando la relación con los deberes se ha vuelto tan tensa que cualquier explicación tuya termina en discusión: a veces el mismo contenido entra mejor con otra persona.
Lo que no conviene es contratar a alguien para que «le ayude con los deberes». Así el niño termina las tareas, pero el escalón sigue cojo y en el siguiente tema vuelve a pasar lo mismo. Si buscas clases, pide que dediquen parte del tiempo a la base que has detectado, y cuéntales lo que encontraste en el repaso de cinco minutos.
Lo que puedes hacer esta semana
Hoy, en el coche o en la cena, haz las seis preguntas del repaso y apunta la primera donde dude. Mañana, busca diez minutos para practicar solo ese escalón. El jueves, pídele que te explique en voz alta un ejercicio de los deberes y escucha dónde se para. El viernes, compara: ¿duda menos que el lunes?
Si el escalón son las divisiones, que aprenda a comprobarlas solo con la prueba de la división; si son las fracciones, empieza por la pizza de las fracciones equivalentes. Y en unas semanas, vuelve a hacer el repaso. Lo normal es que el escalón que cojeaba ya aguante, y entonces se sube al siguiente.
