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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 5 min de lectura · Números decimales

Números decimales vida cotidiana: el súper como aula

Dos paquetes comparados por su precio por kilo: 500 g a 0,95 € salen a 1,90 € el kilo y 1 kg a 1,75 €

Los decimales de la ficha son números sueltos. Los de la vida diaria tienen euros, kilos o metros detrás, y eso los hace mucho más fáciles de entender. Una tarde en el supermercado da más decimales reales que una página del libro, y comparar dos precios por kilo es exactamente el tipo de problema que se trabaja en 5.º, aunque a tu hijo no le parezca un ejercicio.

Números decimales vida cotidiana: por qué fuera de clase se entienden mejor

Un niño que no sabe si 0,4 es mayor que 0,25 casi nunca duda entre 40 céntimos y 25 céntimos. La unidad que va detrás del número le da una pista que la ficha no le da. Por eso los decimales del día a día no son un adorno: son el apoyo sobre el que se entiende lo demás.

El currículo va en la misma dirección. El Real Decreto 157/2022 habla para el tercer ciclo de fracciones y decimales para expresar cantidades en contextos de la vida cotidiana, y dentro de la educación financiera incluye problemas de consumo responsable: valor y precio, calidad y precio y mejor precio. Lo que sigue son siete situaciones para hacer justo eso sin sacar el cuaderno.

1. El precio por kilo, el mejor ejercicio del súper

Debajo del precio grande de cada producto hay otro más pequeño: el precio por kilo o por litro. No está ahí por casualidad. El Real Decreto 3423/2000 obliga a los comercios a indicar, además del precio de venta, el precio por unidad de medida, que define como el precio final por un kilogramo, un litro, un metro, un metro cuadrado o un metro cúbico del producto.

Antes de mirar esa etiqueta, deja que tu hijo lo calcule. Un paquete de pasta de 500 g cuesta 0,95 € y el de 1 kg cuesta 1,75 €. ¿Cuál sale más barato? Dos paquetes pequeños son un kilo y cuestan 0,95 + 0,95 = 1,90 €. El grande cuesta 1,75 €. Sale más barato el grande, por 15 céntimos el kilo. Después, comprobad juntos que la etiqueta pequeña dice lo mismo.

A veces no sale más barato el grande, y ese es el momento más interesante de la tarde: el niño aprende que «tamaño familiar» no siempre quiere decir ahorro.

2. La báscula de la fruta

Las básculas del súper suelen marcar el peso con tres cifras decimales: 1,250 kg. Es una oportunidad para las milésimas, que con el dinero nunca aparecen. Un kilo son 1.000 gramos, así que cada milésima de kilo es un gramo. 1,250 kg son un kilo y 250 gramos.

Un juego rápido: antes de pesar las manzanas, que tu hijo diga cuánto cree que pesan. Luego se compara con la báscula. ¿Ha acertado las unidades? ¿Y las décimas? Con unas cuantas compras afina mucho, y de paso entiende que 1,250 y 1,25 son el mismo peso.

3. El tique de la compra

El tique es una ficha de sumas con decimales ya hecha. Elige tres o cuatro productos y que tu hijo los sume en vertical, con las comas una debajo de otra. Después lo comprueba con el total del tique.

Para niños más mayores, mejor al revés: en la cola de la caja, que calcule de cabeza cuánto va a costar más o menos. Redondeando 2,95 € a 3 € y 1,10 € a 1 €, se llega a una estimación que basta para saber si llega con el billete de 20. En redondear números decimales tienes la regla para hacerlo bien.

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4. La cinta métrica y la marca de la puerta

Muchas familias apuntan la altura de los hijos en el marco de una puerta. Pásalo a decimales: si el año pasado medía 1,36 m y ahora mide 1,42 m, ¿cuánto ha crecido? 1,42 − 1,36 = 0,06 m, es decir, seis centímetros. El resultado se entiende al momento porque se puede medir con la cinta.

5. La cocina

Las recetas mezclan fracciones y decimales sin pedir permiso. Medio litro de leche son 0,5 l, y un cuarto de kilo de harina son 0,25 kg, es decir, 250 g. Si haces media receta, tu hijo tiene que dividir: 0,75 l de caldo pasan a 0,375 l. Puede que no le salga a la primera, pero el jarrón medidor le dirá enseguida si se ha equivocado.

6. La gasolinera

En los carteles de las gasolineras el precio del litro suele llevar tres decimales, por ejemplo 1,589 €. Es uno de los pocos sitios donde un precio tiene milésimas de euro. Un buen tema de conversación: si no existe la moneda de una milésima, ¿cómo se paga eso? Al multiplicar por los litros que echas, el total se redondea a céntimos.

7. El termómetro y las notas

37,5 grados en el termómetro, un 7,5 en el examen, 12,4 segundos en la carrera del colegio. Los decimales aparecen en todas partes, y cada uno pide una pregunta distinta. ¿37,5 es mucha fiebre? ¿Cuánto falta del 7,5 al 8? Si hoy ha corrido en 12,4 segundos y ayer en 12,9, ¿ha mejorado o ha empeorado? En la carrera, el número más pequeño gana, y eso da para una buena discusión.

Para la próxima compra, elige un solo producto con dos tamaños y deja que tu hijo decida cuál conviene llevar, explicando el porqué con el precio por kilo. Si le apetece seguir, en números decimales para niños tienes cómo empezar con los céntimos y en cómo leer números decimales cómo leerlos bien.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué curso puede mi hijo calcular el precio por kilo?

Con paquetes de 500 g o de 250 g, en cuanto sepa sumar o multiplicar decimales sencillos, que suele ser en 5.º. Con tamaños raros, como 380 g, el cálculo exacto necesita una división con decimales, y ahí basta con que estime cuál es más barato.

¿No es mejor usar la calculadora del móvil en el súper?

Para comprobar, sí. Para calcular, mejor de cabeza o en papel, al menos al principio. Si el niño usa la calculadora directamente, no ve por qué dos paquetes de 500 g son un kilo, que es justo lo que queremos que entienda. La calculadora es buena para revisar el resultado.

¿Y si a mi hijo no le gusta ir a la compra?

Usa los folletos de ofertas que llegan a casa o la web del supermercado. Elige dos productos con distinto tamaño y deja que te diga cuál conviene. Muchas veces el reto de "pillar" al súper con una oferta que no lo es le engancha más que la propia compra.