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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 7 min de lectura · La hora

Juegos para aprender el reloj en casa

Tarjeta de juego con un reloj de agujas que marca las 5 y media y la pregunta qué hora es, junto a tres juegos: la hora real, pon la hora y bingo de relojes

Las fichas del reloj se hacen en diez minutos y se olvidan en diez días. Lo que de verdad fija la hora es usarla, y para eso no hace falta ninguna aplicación ni ningún juguete caro. El juego más útil de esta lista es también el más simple, y el resto son variaciones para que no se haga aburrido.

1. ¿Qué hora es? (la hora de verdad)

El primero de los juegos para aprender el reloj no parece un juego: cuelga un reloj de agujas grande en un sitio por el que paséis a menudo, la cocina o el pasillo, y pregúntale a tu hijo la hora real varias veces al día. Al despertarse, al volver del colegio, antes de cenar.

Funciona mejor que cualquier ficha por tres motivos. Es cada día, y la memoria necesita volver a lo mismo muchas veces. Es una hora que importa: si son las 8 menos cuarto, hay que salir ya. Y obliga a leer un reloj real, con sus números y sus agujas, no el dibujo perfecto del cuaderno.

Ajusta la pregunta a su escalón. Si está con las horas en punto, pregunta solo cuando sea en punto o di «¿es más o menos qué hora?». Si ya está con los cuartos, pregúntale a cualquier hora y acepta «casi las cinco menos cuarto». El orden de los escalones está en el reloj para niños.

2. Pon la hora (1.º y 2.º)

Uno dice una hora y el otro la pone en el reloj de cartón. Después se cambian los papeles. Es más difícil que leer, porque el niño tiene que decidir qué aguja va dónde, y por eso enseña más.

La parte divertida es cambiar los papeles: cuando le toca a tu hijo dictar, equivócate a propósito alguna vez. Pon la aguja corta en el 4 cuando ha dicho las 3 y media. Si lo detecta y te corrige, lo ha entendido. Si no tenéis reloj de cartón, se hace en una tarde: reloj para niños hecho en casa.

3. El reloj de la rutina (1.º)

En un folio, dibujad cinco relojes en fila y, debajo de cada uno, una actividad del día: levantarse, entrar al cole, comer, merendar, dormir. Tu hijo pone la hora de cada una en su reloj. Primero tiene que pensar en qué orden van; después, a qué hora es cada cosa.

Ordenar momentos del día es un paso previo al reloj que muchas veces se salta. En un trabajo fin de grado de la Universidad de Zaragoza (2024) sobre el tiempo en 3.º, la autora revisó libros de texto y comprobó que casi no incluían tareas de ordenar o comparar sucesos, y diseñó su propuesta empezando precisamente por ahí, antes de llegar al reloj de agujas.

4. ¿Qué dura más? (1.º a 3.º)

Antes de medir el tiempo hay que sentirlo. Este juego compara duraciones sin reloj: ¿qué dura más, lavarse los dientes o ponerse los zapatos? ¿Un capítulo de dibujos o el camino al colegio? Primero se apuesta y luego se comprueba con el cronómetro del móvil.

Una variante que siempre sorprende: tu hijo cierra los ojos y avisa cuando crea que ha pasado un minuto. Casi nadie acierta. En el mismo trabajo de Zaragoza, varios alumnos de 3.º afirmaron que un capítulo de una serie duraba más que el de otra, cuando los dos duraban lo mismo; la autora lo atribuye a la percepción subjetiva del tiempo. Ese es el motivo de medir y no fiarse de la impresión.

5. Bingo de relojes (2.º y 3.º)

Cada jugador dibuja un cartón de 3 por 3 con nueve relojes que marquen horas distintas. Quien canta dice horas en voz alta: «las seis menos cuarto», «las dos y veinte». Si tienes ese reloj en tu cartón, lo tachas. Gana quien complete una línea.

Hacer los cartones ya es medio juego, porque hay que dibujar las agujas bien. Para 2.º, limita las horas a en punto, y media, y cuarto y menos cuarto. Para 3.º, añade los minutos de 5 en 5.

La tabla del 5 con estrellas

Contar los minutos de 5 en 5 es la tabla del 5. Tu hijo puede practicarla salteada, ganar estrellas y conseguir su diploma. Cuenta familiar gratuita.

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6. Parejas: agujas, pantalla y palabras (3.º)

Prepara tríos de tarjetas: un reloj de agujas dibujado, la misma hora en formato digital y la misma hora escrita con palabras. Por ejemplo, un reloj con las 5 menos cuarto, otra tarjeta con «16:45» y otra con «las cinco menos cuarto de la tarde». Se ponen boca abajo y se juega como al memory, buscando las tres que van juntas.

Este juego trabaja justo el paso que más cuesta: traducir de un formato a otro. Lo explicamos en la hora digital para niños y en la hora en formato 24 horas.

7. La carrera del reloj (3.º)

Cada jugador empieza con su reloj de cartón en las 12 en punto. Por turnos se tira un dado y se avanza la aguja larga: un 1 son 5 minutos, un 2 son 10, y así hasta el 6, que son 30. Cada vez que la aguja larga pase por el 12, hay que mover la corta un número. Gana el primero que llegue a las 3 en punto.

Aquí se practica sumar minutos y, sobre todo, lo que pasa al llegar a 60: la aguja larga vuelve a empezar y la corta avanza. Es la misma idea que hay detrás de sumar y restar horas.

8. ¿Qué estamos haciendo a esta hora? (1.º a 3.º)

Para el coche o la sala de espera. Tú dices una hora y tu hijo dice qué suele hacer a esa hora un día de colegio. «Las 11 de la mañana»: el recreo. «Las 9 de la noche»: dormir. Después se cambian los papeles. Une la hora con su día, y pone en juego la mañana y la tarde sin hablar de formatos.

Cómo elegir entre estos juegos para aprender el reloj

No hace falta hacerlos todos. Lo que más rinde es una combinación sencilla:

  • Todos los días: el juego 1, la hora de verdad. No lleva más de treinta segundos cada vez.
  • Una o dos veces por semana: un juego de mesa del escalón en que esté tu hijo. Pon la hora y el reloj de la rutina en 1.º; bingo y carrera en 2.º y 3.º; parejas cuando entre el reloj digital.

Si te gustan los juegos para repasar cálculo, en juegos para aprender las tablas hay más ideas, y la tabla del 5 es la que sostiene los minutos. Para esta misma tarde: elige un reloj de agujas de casa y pregúntale a tu hijo la hora tres veces antes de dormir.

Preguntas frecuentes

¿Sirven las aplicaciones para aprender el reloj?

Pueden servir como refuerzo, pero no sustituyen a la hora real. En una pantalla el niño acierta pulsando hasta dar con la respuesta; con el reloj de la cocina tiene que pensar. Si usáis una aplicación, que sea después de preguntar la hora de verdad, no en su lugar.

¿Merece la pena comprarle un reloj de pulsera?

Si es de agujas y lo lleva a diario, sí: es el juego 1 en la muñeca. Elige uno con todos los números, las dos agujas de colores distintos y, si puede ser, los minutos marcados por fuera. Un reloj digital de pulsera no ayuda con el de agujas.

¿Cuánto tiempo al día hay que jugar?

Muy poco. Preguntar la hora tres o cuatro veces al día lleva menos de dos minutos en total, y uno de los juegos de mesa, diez o quince minutos una o dos veces por semana. Es mejor poco y seguido que una tarde larga y luego nada.