App para hacer deberes de matemáticas: ¿ayuda o estorba?

Basta con apuntar el móvil a una cuenta del cuaderno para que una app te dé la solución, a veces con todos los pasos. Para un niño de 5.º con una ficha de veinte divisiones, la tentación es enorme. La pregunta no es si estas apps funcionan, que funcionan, sino en qué momento de los deberes las usa.
Qué hace de verdad una app para hacer deberes
Bajo el mismo nombre caben herramientas muy distintas. Las más conocidas son las que resuelven con la cámara: el niño fotografía el ejercicio y la app lo lee y lo resuelve. La página de Photomath, una de las más usadas, lo explica así: escaneas el problema, incluso uno de enunciado, y la app enseña la solución con explicaciones paso a paso. Hay otras apps que no resuelven nada y solo proponen ejercicios, y luego están la calculadora de siempre y los vídeos que explican un tema.
Comparativa: cuatro tipos de app y cuándo sirve cada una
| Tipo | Qué le da al niño | Ayuda cuando... | Estorba cuando... |
|---|---|---|---|
| Resolver con la cámara | El resultado y unos pasos | ya ha hecho el ejercicio y quiere comprobarlo | la usa antes de intentarlo |
| App de práctica | Ejercicios y corrección | repasa algo que ya entiende, como las tablas | sustituye a los deberes del colegio |
| Calculadora | El resultado de una cuenta | el ejercicio pide razonar, no calcular | el ejercicio es precisamente la cuenta |
| Vídeo explicativo | Una explicación del tema | no recuerda la clase | explica un método distinto al del colegio |
La fila que más discusiones genera en casa es la primera. Las demás se gestionan con sentido común.
La app para hacer deberes, al final y no al principio
Una división como 738 : 6 tiene una sola respuesta, 123. Pero los deberes no se ponen para que en el cuaderno aparezca el 123. Se ponen para que tu hijo practique decidir cuántas veces cabe el 6, multiplicar, restar y bajar la cifra siguiente. Si la cámara hace todo eso, el cuaderno queda perfecto y el niño no ha practicado nada. El examen, que se hace sin móvil, lo dejará claro.
Usada al final, en cambio, la misma app es una buena correctora. El niño hace la ficha entera a su manera y luego comprueba. Si un resultado no coincide, el trabajo es suyo: buscar en qué paso se ha equivocado. Eso es más difícil que copiar, y precisamente por eso enseña.
La regla para casa cabe en una frase: primero el cuaderno, después la cámara. Y si la app ha resuelto el ejercicio, no cuenta como hecho.
Los pasos de la app no son los pasos del colegio
Hay un segundo problema, menos visible. Las explicaciones paso a paso siguen el método que eligió quien programó la app, que no tiene por qué ser el de la clase de tu hijo. Si en el colegio restan pidiendo prestado y la app enseña otro camino, o si dividen con el método ABN y la app hace la caja tradicional, el niño acaba con dos métodos que se pisan. Es el mismo choque que explicamos en deberes de matemáticas, solo que esta vez el otro método lo trae el móvil.
Lo que dice la investigación sobre las apps educativas
Un equipo de investigadores encabezado por Kathy Hirsh-Pasek revisó qué hace que una app sea educativa de verdad. Su trabajo, resumido por la Association for Psychological Science, insiste en que se aprende cuando el niño está activo con la cabeza, no solo con el dedo. Tocar la pantalla para ver la solución es actividad del dedo. Pensar qué operación hace falta antes de mirar es actividad de la cabeza. El mismo resumen recuerda que en la tienda de apps había entonces más de 80.000 con la etiqueta de educativas, y que no existe ningún estándar científico para saber cuáles lo son.
Si quieres que practique sin que nada le dé la solución hecha, en la zona de familias tu hijo practica tablas, sumas y fracciones en el navegador, sin instalar nada, y tú ves su progreso. Para elegir una app de práctica, mira qué mirar antes de instalar una app de cálculo mental.
Preguntas frecuentes
¿Es hacer trampa usar una app que resuelve con la cámara?
Depende del momento. Copiar la solución sin intentarlo es entregar un trabajo que no ha hecho él. Usarla después para comprobar es como mirar las soluciones al final del libro. Si el profesor ha dicho algo sobre estas apps, manda lo que diga el profesor.
¿A partir de qué edad tiene sentido dejarle usarla?
En los primeros cursos casi nunca hace falta: las cuentas de 1.º a 3.º se comprueban mejor con la operación contraria o contando con objetos. A partir de 5.º o 6.º, con divisiones largas y fracciones, puede servir para comprobar si el niño ya trabaja solo y cumple la regla de primero el cuaderno.
¿Qué hago si descubro que copia los deberes de la app?
Sin drama y sin quitarle el móvil para siempre. Pídele que te explique en voz alta uno de los ejercicios copiados. Si no puede, ya sabe por qué no sirve copiar. Durante unas semanas, que haga los deberes en un sitio común y use la app solo al final, delante de ti.
