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Veerle Dielen · Maestra de Primaria · 28 de octubre de 2026 · 6 min de lectura · Tablas de multiplicar

Problemas de multiplicación: cómo saber que hay que multiplicar

Cuatro cajas con seis rotuladores cada una y las preguntas cuántos grupos hay y cuántos hay en cada grupo, con 4 × 6 = 24

Tu hijo se sabe la tabla del 6, pero ante «hay 4 cajas con 6 rotuladores en cada una» escribe 4 + 6 = 10. Repasar la tabla no lo arregla, porque la tabla no es el problema. El error está un paso antes: en decidir qué operación hay que hacer. Y para eso hay una pregunta sencilla que funciona casi siempre.

El error está en la elección, no en la cuenta

Pere Ivars y Ceneida Fernández, de la Universidad de Alicante, estudiaron cómo resuelven problemas de multiplicar y dividir los alumnos de 1.º a 6.º. En su artículo Problemas de estructura multiplicativa (Educación Matemática, 2016) recogen las estrategias incorrectas más comunes según la investigación: sumar en lugar de multiplicar, usar todos los números del enunciado y guiarse por palabras clave. En su propio estudio apareció otra a partir de 3.º: hacer la operación contraria, dividir cuando había que multiplicar.

Ninguno de esos errores es de cálculo. El niño que suma 4 + 6 sabe sumar, y el que divide sabe dividir. Lo que no ha hecho es imaginarse la situación. Por eso la solución tampoco es hacer más cuentas, sino aprender a mirar el enunciado.

La pregunta que lo arregla

Antes de escribir ninguna operación, que tu hijo conteste dos preguntas:

  1. ¿Cuántos grupos hay?
  2. ¿Cuántos hay en cada grupo?

Si las dos tienen respuesta y todos los grupos son iguales, es una multiplicación: grupos por cantidad en cada grupo. En el ejemplo de los rotuladores, 4 cajas (grupos) con 6 en cada una: 4 × 6 = 24. Si no sabe contestar, que lo dibuje: cuatro rectángulos y seis rayitas dentro de cada uno. El dibujo no tiene que ser bonito, solo tiene que mostrar los grupos.

Error 1: sumar los dos números

Lucía tiene 5 bolsas con 4 canicas en cada bolsa. ¿Cuántas canicas tiene?

Respuesta típica: 5 + 4 = 9. Es el error más frecuente en 2.º y 3.º, porque la suma es la operación que el niño lleva más tiempo usando y salta sola. Con las dos preguntas se ve enseguida: 5 grupos, 4 en cada uno. Si dibuja las cinco bolsas, cuenta 20 canicas, no 9. Pídele que compare su resultado con el dibujo: el 9 no puede ser.

Error 2: fiarse de las palabras clave

Muchos niños aprenden atajos como «si pone en total, se suma» o «si pone cada, se multiplica». Funcionan a veces, y por eso son peligrosos:

  • Martina compra 3 paquetes de 6 yogures. ¿Cuántos yogures tiene en total? Pone «en total», pero hay que multiplicar: 3 × 6 = 18.
  • Mateo reparte 18 cromos y da 6 a cada amigo. ¿A cuántos amigos les da? Pone «cada», pero hay que dividir: 18 : 6 = 3.

Las palabras clave no sustituyen a entender la situación. Si tu hijo las usa, no se las prohíbas de golpe; ponle problemas como estos, en los que fallan, y que vea él mismo que no son de fiar.

Error 3: usar todos los números del enunciado

Hugo tiene 8 años. Compra 4 cajas de 6 rotuladores. ¿Cuántos rotuladores ha comprado?

Hay niños que meten el 8 en la cuenta porque está en el enunciado y «habrá que usarlo para algo». Han aprendido que en los problemas del colegio todos los datos sirven. Para romper esa idea, mete de vez en cuando un dato que sobre y pregúntale cuál no hace falta. Las dos preguntas (cuántos grupos, cuántos en cada grupo) le ayudan a quedarse solo con lo que importa: 4 × 6 = 24.

Error 4: hacer la operación contraria

En el patio del colegio hay 86 farolas y cada una tiene 6 bombillas. ¿Cuántas bombillas hay?

Con números grandes, el niño ya no puede imaginarse la situación tan fácilmente y elige una operación casi al azar. Algunos dividen 86 entre 6, porque «con números grandes se divide». El arreglo es cambiar los números por otros pequeños: «Si hubiera 2 farolas con 6 bombillas, ¿cuántas habría?». Con 2 lo ve: 12. Entonces con 86 es lo mismo, 86 × 6 = 516. Para practicar esas cuentas largas tienes las fichas de multiplicaciones en vertical.

Problemas de multiplicación de la tabla del 2

Para empezar, los mejores problemas son los de la tabla del 2, porque las parejas están por todas partes y los grupos se ven solos:

  • En el aparcamiento del colegio hay 7 bicicletas. ¿Cuántas ruedas hay? (7 × 2 = 14)
  • Sofía tiene 9 pares de calcetines. ¿Cuántos calcetines son? (9 × 2 = 18)
  • En la clase se sientan 12 parejas. ¿Cuántos niños hay? (12 × 2 = 24)
  • Daniel tiene 8 €. Paula tiene el doble. ¿Cuánto tiene Paula? (2 × 8 = 16 €)

El último es distinto: no hay grupos a la vista, sino una comparación («el doble»). Es un tipo de problema que cuesta más, así que no lo pongas el primer día. Los dobles conectan además con los números pares e impares: todos los resultados de estos problemas son pares.

Cuatro preguntas para cualquier problema

Cuando tu hijo se ponga con un problema, que se acostumbre a este orden:

  1. ¿Qué me preguntan? Que lo diga con sus palabras.
  2. ¿Cuántos grupos hay y cuántos en cada grupo? Si no lo sabe, que dibuje.
  3. ¿Qué operación hago? Solo ahora, no antes.
  4. ¿Tiene sentido el resultado? 20 canicas en 5 bolsas, sí; 9, no.

La cuarta pregunta es la que más se salta y la que más errores caza. Si además le cuesta la cuenta en sí, el problema está en la tabla, y entonces sí toca practicarla salteada, como contamos en tablas de multiplicar salteadas. Y si nunca ha cantado ni practicado la tabla, mejor empezar por aprender las tablas cantando y luego preguntar. Esta tarde, inventa con tu hijo un problema con lo que haya en la cocina y que sea él quien te haga las dos preguntas a ti.

Preguntas frecuentes

¿Desde qué curso se hacen problemas de multiplicación?

Depende del colegio. Muchos empiezan en 2.º, a la vez que las primeras tablas, con problemas de grupos iguales muy sencillos. En 3.º y 4.º aparecen los de comparación («el triple») y los que mezclan multiplicación con otra operación.

¿Y si el problema es que no entiende lo que lee?

Pasa más de lo que parece. Lee tú el enunciado en voz alta y pídele que te lo cuente con sus palabras antes de hacer nada. Si entonces lo resuelve, la dificultad está en la comprensión lectora, no en las matemáticas.

¿Cómo invento problemas de multiplicación en casa?

Usa situaciones reales con grupos iguales: platos y croquetas, paquetes de yogures, filas de baldosas, sillas alrededor de mesas. Que sean cortos, con números de las tablas que ya sabe, y que de vez en cuando sea él quien invente el problema para ti.

Que la cuenta no sea el problema

Cuando la tabla sale sola, toda la atención va al enunciado. Practica las tablas del 1 al 12 con estrellas y diplomas, gratis.

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