Mayor que menor que: el cocodrilo y algo más

Casi todos los niños aprenden los signos de mayor que y menor que con un cocodrilo que abre la boca hacia el número más grande. Funciona, y tiene gracia. Pero muchos niños que se saben el cocodrilo siguen escribiendo los signos al revés, porque saben qué hace la boca y no qué dice la frase. Te contamos dónde está el problema y cómo se arregla.
Mayor que menor que: qué dicen los signos
Hay dos signos y se leen siempre de izquierda a derecha, como una frase:
- 7 > 4 se lee «siete es mayor que cuatro».
- 4 < 7 se lee «cuatro es menor que siete».
Las dos dicen lo mismo con palabras distintas. El lado abierto del signo mira siempre al número mayor y la punta al menor. Y si los dos números son iguales, no se usa ninguno de los dos: se escribe 5 = 5.
Sobre cuándo se aprende, depende del colegio. El Real Decreto 157/2022 pide en el primer ciclo (1.º y 2.º) comparar y ordenar números y usar los signos = y ≠, y deja la representación de «mayor que» y «menor que» con los signos < y > para el segundo ciclo. En la práctica, muchos libros los presentan ya en 1.º o 2.º, así que es normal que tu hijo los traiga a casa antes.
El cocodrilo: para qué sirve
El cocodrilo tiene hambre y siempre quiere comerse el montón más grande, así que abre la boca hacia él. Entre 7 y 4, la boca mira al 7: 7 > 4. Es una imagen fácil, se dibuja en un segundo y a los niños de seis años les hace gracia, que no es poco.
Sirve para lo que sirve: recordar hacia dónde se abre el signo. El problema es que responde a una sola pregunta (¿hacia dónde abro la boca?) y deja sin contestar la que importa (¿qué estoy diciendo?). Un niño puede colocar bien la boca y no saber leer lo que ha escrito. Esos son los niños que, dos semanas después, sin dibujo delante, lo escriben al revés.
Error 1: invertir el signo al escribir
Le pides «escribe que 3 es menor que 8» y escribe 3 > 8. Ha pensado «el cocodrilo se come al 8» y luego ha dibujado la boca mirando al primero que ha escrito. Pasa mucho cuando el niño va escribiendo de izquierda a derecha y decide el signo cuando ya tiene el primer número en el papel.
La solución es la lectura. Cuando termine, que lea la frase entera en voz alta: «tres es mayor que ocho». Al oírla, casi todos se ríen y la corrigen solos. Es la costumbre que más errores ahorra: escribir y leer, siempre las dos cosas.
Error 2: comparar mirando solo una cifra
Con números de dos cifras aparece otro error. Entre 19 y 21, hay niños que dicen que 19 es mayor, porque el 9 es más grande que el 1. Comparan las unidades en lugar de las decenas. Lo mismo entre 9 y 12: ven un 9 contra un 1 y un 2.
Aquí el cocodrilo no ayuda nada, porque el problema no es el signo, es saber qué número es mayor. La regla es empezar por la izquierda: primero las decenas. 19 tiene 1 decena, 21 tiene 2, así que 21 es mayor sin mirar más. Con monedas se ve enseguida: ¿qué prefieres, una moneda de 10 céntimos y nueve de 1, o dos de 10 y una de 1? Si sigue costando, la recta numérica resuelve la duda: el número que queda más a la derecha es el mayor.
Fichas de sumas y restas hasta 20
Para comparar resultados hacen falta sumas que salgan sin contar. Fichas para imprimir con su hoja de soluciones.
Error 3: comparar sin calcular
En 1.º y 2.º aparecen fichas como esta: 8 + 5 __ 12. Hay que decidir si va >, < o =. Muchos niños comparan el primer número que ven, el 8, con el 12, y ponen <. No han hecho la suma.
Es un error de lectura más que de cálculo: el niño no ha entendido que a la izquierda del signo hay una cantidad entera, la que da 8 + 5. Ayuda mucho rodear la suma con un círculo antes de empezar y escribir el resultado encima, pequeño: 13. Ahora sí, 13 > 12. Con la práctica, el círculo desaparece, pero la idea se queda: cada lado del signo es un número, aunque esté escrito como una operación.
Error 4: un cocodrilo donde no hace falta
Ante 6 __ 6, algunos niños dudan y acaban poniendo un signo cualquiera, porque en su cabeza el cocodrilo siempre tiene que comer algo. Y lo mismo ante 4 + 3 __ 7.
Merece la pena dedicar un rato a los casos de igualdad, mezclados con los otros. Que vea que hay tres respuestas posibles, no dos, y que el signo = también compara: dice que los dos lados valen lo mismo. Es justo lo que el decreto pide trabajar en el primer ciclo, la igualdad como una relación entre dos lados y no como un «da como resultado».
Cómo explicar mayor que y menor que en casa
- Primero, sin signos. Dos montones de pinzas o de galletas. ¿Dónde hay más? Que lo diga con la frase entera: «aquí hay más que aquí».
- Después, las palabras con números. «Siete es mayor que cuatro», «cuatro es menor que siete». Las dos frases, siempre.
- Ahora sí, el signo. Con el cocodrilo si le gusta, pero leyendo en voz alta cada vez que lo escribe.
- Mezclar con igualdades y con sumas. 9 __ 9, 5 + 4 __ 8. Así aprende que hay tres respuestas y que a veces hay que calcular primero.
Para el último paso, las sumas tienen que salir con soltura, porque si cada suma le cuesta un minuto, la comparación pasa a segundo plano. Un buen complemento son los amigos del 10 y las tablas de sumar. Mañana puedes empezar con un juego de dos minutos: escribe dos números en un papel y deja que tu hijo ponga el signo y lea la frase. Si la frase suena rara, ya sabe que tiene que darle la vuelta.
